Melancolía: anhelo por el pasado

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Por Paulina García M.

Dice Julio Cortázar en uno de sus textos: “A veces uno amanece con ganas de extinguirse… Como si fuéramos velitas sobre un pastel de alguien inapetente. A veces nos arden terriblemente los labios y los ojos y nuestras narices se hinchan y somos horribles y lloramos y queremos extinguirnos… Así es la vida, un constante querer apagarse y encenderse.” 

Dichas palabras son ciertas, pues hay días grises en que la melancolía nos acecha. De acuerdo con algunos expertos, pensar que todo pasado fue mejor, es lo que nos provoca este sentimiento.

Se trata de instantes en los que rememoramos experiencias, recuerdos, momentos o a personas que ya no están con nosotros. De igual manera, sentirnos así, depende mucho del presente que estamos viviendo, pues si nos encontramos felices en la actualidad, seremos menos propensos a anclarnos a las situaciones del pasado.

Así que, es válido sentirnos melancólicos de vez en cuando, escuchar el mensaje que trae para nosotros esa emoción e incluso aprovechar la intensificación de la creatividad que brinda la melancolía. Sin embargo, es importante no adentrarnos en este sentimiento con frecuencia, pues esto nos puede arrastrar a futuros problemas emocionales.