En México según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en su informe“estadísticas a propósito del día internacional de la juventud”, informó que hay 30 millones 600 mil jóvenes habitando esta república mexicana y no cabe duda que somos un grupo que participa activamente en la vida pública del país. Nos solidarizamos con los damnificados de los desastres naturales, nos organizamos desde espacios universitarios o desde redes sociales para salir a las calles y manifestar nuestras ideas e inconformidades para que éstas sean escuchadas. Sin embargo, nos enfrentamos a una retahíla de “NO” constantemente: “no sabes, no puedes, no estuviste ahí cuando pasó”, etc. ¿Les suena? “Juvenear”, le llaman algunos, y es que hay que reconocer que la sociedad en la que vivimos tiene una condición adultocrática horripilante que aunado a los escenarios de violencia y crisis económicas han producido formas de vulnerabilidad y desigualdad que nos han afectado de manera específica a los jóvenes y además a la mayoría de nosotros nos han desconectado o desafilado de las instituciones y sistemas de seguridad como la educación, salud y el trabajo. ¿Entonces en estas condiciones desfavorables cómo podemos participar aún más en la vida política del país, no sólo en el terreno electoral sino en aspectos más profundos y qué se está haciendo en los diversos niveles de gobierno para transformar nuestra situación actual? Para responder a la pregunta asistí al foro “El papel de los jóvenes en la 4ta transformación”, llevado a cabo el pasado sábado 26 de enero en la Alcaldía de Tlalpan y organizado por el Movimiento Nacional por los Derechos de las Juventudes (Monadej A.C.), el Instituto de Formación Política de Morena y Relevo XXI. Los participantes de dicho foro, fueron: Citlalli Hernández Mora (senadora por la Ciudad de México), Rafael Barajas “El fisgón”, Monserrat Gómez (Regidora de Cadereyta de Montes, Querétaro) y Pablo Rojas (Relevo XXI), quienes mencionaron resumidamente que el papel de los jóvenes puede ser a través de:

  • Estar informados para crear herramientas de información y de juicio para cambiar los valores dominantes impuestos por el neoliberalismo.
  • Crear una red de jóvenes que impulsen el pensamiento político para elevar el nivel de cultura política.
  • Organizarnos para participar más allá de lo coyuntural.
  • Estar pendientes y tener acercamiento con los representantes que nos gobiernan.
  • Abrir espacios educativos y culturales.
  • Prepararnos para hacer gobierno y construir un nuevo modo de hacer política, ciudadanía y militancia.
  • Aportar creatividad, nuestras armas serán las ideas.
  • Defender nuestros derechos.

Por otra parte, desde el gobierno se están realizando esfuerzos para atender las demandas que los jóvenes mexicanos tienen hacia este. Algunas de las acciones dirigidas a este sector de la sociedad se concentran en educación y empleo, el ejemplo más claro está en la creación del programa jóvenes construyendo el futuro, el cual busca becar a jóvenes para que continúen con sus estudios y además brindar capacitación laboral unida al desarrollo de primeras experiencias laborales, y de este modo se estará haciendo frente a dos de los principales motivos del desempleo en jóvenes: la falta de experiencia y capacitación.

¿Qué falta? Instrumentos que generen y refuercen la participación ciudadana de los jóvenes, así como promover canales e instancias más eficaces y atractivas para el desarrollo de los jóvenes y sus derechos. Para esto, platicamos con la senadora Citlalli Hernández Mora y Daniel Hernández (director de Monadej A.C) para que desde su punto de vista nos digan cómo lograr dichos instrumentos de participación y también hablamos sobre el significado de ser joven y los retos que enfrentan en México.

¿Qué significa ser joven para Citlalli Hernández?

Senadora Citlalli Hernández Mora

Ser joven es una condición temporal y es un reto en el escenario donde yo me he desarrollado en los últimos años, que es la política. Es un gran reto, es un orgullo poder representar a jóvenes en este momento desde el senado, pero también es un reto porque es una bandera que tiene que reivindicarse en la posibilidad de dar el mensaje de que los jóvenes no somos el futuro sino somos parte del presente y de que podemos hacer las cosas distintas y estamos listos también para formar parte de las decisiones de un país.

La mitad del país es casi joven. ¿cómo le hacemos para poner al día a millones de mexicanos que necesitan, demandan, aspiran y reclaman atenciones tan diversas como tantos millones de mexicanos son? Al mismo tiempo que ofrecen talentos y capacidades a diversas áreas y desaprovechadas.

SCHM:Lo primero es entender que la población mexicana es plural y diversa y asumir que hay una población joven en este país que está fuera de un escenario de oportunidades y de bienestar. Si no hay una voluntad política y un entendimiento de cómo se conforma la sociedad mexicana, difícilmente podrán abordarse problemáticas generales que nos aquejan a todos sin importar edad, sexo, origen, el lugar donde habitamos en esta república y también problemáticas específicas, que en el caso de la juventud que forma parte significativa de la población mexicana tiene un escenario de riesgo, de incertidumbre, que tiene a muchos jóvenes, a algunos, quizá sin darse cuenta en una depresión; porque hay un escenario sin oportunidades, sin empleo, sin espacios para la recreación o para el deporte, sin la posibilidad de pensar en una vivienda, en estudiar una carrera universitaria, pero además; en un escenario de violencia y de riesgo, que va vinculado también con la situación de sus familias, en las que han habitado de manera hacinada cantidad de generaciones, familias que tienen el salario mínimo y trabajan más de ocho horas al día, familias con problemas elementales que tendrá que atender el Estado, como es la salud, educación, etc. Entonces, si no hay un entendimiento o si no se asume que la población es diversa y tiene problemáticas específicas y generales y si no hay voluntad política para hacerlo, difícilmente podremos avanzar como sociedad.

La juventud dura unos años, pero sus efectos duran para toda la vida. ¿Qué te habría gustado que fuera distinto – o que te haya dejado una huella o memoria imborrable- en México durante tu juventud y que ahora puedes transformar?

SCHM: Como joven, la mayoría de las personas con las que he convivido a través del tiempo es con jóvenes y a mí me hubiera gustado que los jóvenes a mi alrededor, mis amigos, mis familiares no tuvieran que enfrentarse a una situación de incertidumbre, es decir, pensar si valía la pena seguir estudiando porque no tenían dinero para ir a la escuela o si la alternativa era quizá dejar la escuela y mejor trabajar.

Creo yo, que en lo personal he sido una persona privilegiada, pero alrededor de mí han existido muchos jóvenes que no han podido concretar sus sueños y creo que al final de eso se trata la política, aunque pueda sonar romántico, de generar las condiciones necesarias para que la sociedad pueda soñar y concretar sus sueños o acercarse lo más que pueda a ellos y en mis 28 años de existencia he conocido a mucha gente que lamentablemente no ha podido concretar sus sueños no porque no puedan o porque no exista talento sino porque no han existido las condiciones políticas, sociales y económicas para realizarlo, entonces eso en lo personal me ha marcado muchísimo y si tuviera que mencionar una postal de qué me ha marcado y que podría cambiar ahora y que además es una deuda; en 2012 formé parte de un acopio a la Sierra Tarahumara que se realizó a través de redes sociales, estuve una semana completa en el acopio y al final de esa semana, una comisión de siete personas entregaron el acopio de 67 toneladas y se me consideró para ir, llegamos con un orgullo tremendo de que era una de las ayudas más grandes, incluso más de las que había llevado la marina y el ejército y cuando llegamos a las comunidades, al pueblo de Creel que es la puerta de entrada a la población rarámuri de la Sierra Tarahumara, pero cuando nos adentramos a las comunidades, nos dimos cuenta que era en realidad muy poco y lo sabíamos; lo que estábamos entregando era una ayuda temporal, pero cuando llegamos ahí nos dimos cuenta de lo tonto que había sido el orgullo con el que habíamos llegado al entregar, porque en realidad lo que llevamos, quizá ayudaría a algunas familias un par de días y de ahí me marcó mucho y reiteré que no bastaba sólo con ser un buen ciudadano, con ser solidario, entender que allí había problemáticas sino que en realidad tenemos que cambiar la raíz de estas problemáticas, en este caso, había rarámuris que nos decían: “agradecemos mucho que vengan pero nosotros sabemos cuál es la ruta, si el gobierno invirtiera en sistemas de riego, nosotros tendríamos riego para nuestras propias tierras y con eso podríamos comer”, entonces eso es una deuda personal que tengo porque me marcó muchísimo; creo que del 2012 a la fecha la situación de los rarámuris probablemente siga peor o igual y ahora que soy senadora de la república y que estamos en un momento en el que prometemos una transformación, tocará realizar algo al respecto.

La exclusión juvenil se da también en el plano de su participación ciudadana y no podemos gastarla sólo en al ámbito electoral. Las voces de los jóvenes deben ser escuchadas como, por ejemplo, en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas. ¿Cómo generamos los instrumentos para que los jóvenes puedan participar en el proceso de las políticas públicas?

SCHM:Actualmente yo estoy en comunicación y estamos por generar una ruta en ese sentido junto con el actual titular del Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve), Guillermo Santiago, con la presidenta de la Comisión de Juventud de la cámara de diputados (Celeste Ascencio) y con la presidenta de la Comisión de Juventud del senado (Lucía Meza), respecto a las facultades que tiene cada uno, pero creo que con el Imjuve y con la nueva visión que tiene el titular, uno de los objetivos es justamente cómo generar condiciones, cómo evaluar e incidir en las políticas  públicas para que los jóvenes expresen y tengan garantizado al máximo su derecho a la participación política, a su derecho a expresarse a involucrarse en los asuntos de su comunidad, organización estudiantil, etc. Porque al final esto es lo que queremos de la juventud, no queremos una juventud que sólo salga a votar cada elección, queremos una juventud que esté cuestionando, que esté criticando, pero que también esté aportando, que esté construyendo, que sea solidaria con su comunidad, que le duela lo que le pasa al otro, que discuta al interior de las universidades lo que pasa a nivel nacional e internacional, que se exprese a través de la cultura, del arte, en las calles. Pasará por generar algunos insumos legislativos en ese sentido, pero sobre todo por generar políticas públicas y espacios para ellos, hay esfuerzos a nivel local aquí en la Ciudad de México y habrá esfuerzos a nivel nacional. si el Imjuve se potencializa al máximo, justamente lo que busca es que toda la política pública nacional y local sea transversal con una óptica de juventud no necesariamente porque seamos jóvenes sino porque es justo y es necesario que entendamos que hay una juventud abandonada, sin la garantía de sus derechos y sin espacios para expresarse.

 

Por último, un mensaje de la senadora Citlalli Hernández dirigido a los jóvenes de México:

Nunca se den por vencidos, frente a la adversidad y frente a los peores escenarios habrá que recuperar la confianza y la esperanza, pero sobretodo la capacidad de imaginar un mundo distinto, una realidad distinta y aunque a veces el camino puede ser adverso, que muchas veces nos dicen que no se puede o que no podemos, pero que este mundo ha prevalecido por los jóvenes que han salido adelante, por los jóvenes que se han atrevido a decirle “no” a quienes nos cierran las puertas y se han atrevido a abrir puertas que pueden tocar mentes y  corazones, y que pueden dejar grandes legados. Ese es el llamado a nuestra generación, un llamado a que esta generación sea una que marque la historia de nuestro país, no importa en dónde estemos, desde la política, el arte, la cultura, desde el barrio, desde nuestras comunidades, donde sea que estemos y donde sea que hagamos lo que nos guste podamos aportar a un mundo distinto y a un México diferente a pesar de lo adverso y las puertas cerradas, y también a pesar de que a veces tenemos un no en la realidad constante.

 

Daniel Hernández (director de Monadej A.C)

 

¿Qué significa ser joven para Daniel Hernández?

Ser joven es ser una persona activa y crítica que no se conforma nunca con la realidad, alguien que siempre está soñando o buscando transformar su entorno para algo mejor.

 

La mitad del país es casi joven. ¿cómo le hacemos para poner al día a millones de mexicanos que necesitan, demandad, aspiran y reclaman atenciones tan diversas como tantos millones de mexicanos son? Al mismo tiempo que ofrecen talentos y capacidades a diversas áreas y desaprovechadas.

DH: Es una disyuntiva y cierta paradoja, ya que al mismo tiempo somos muchos los que estamos desamparados, exigimos algo, pero también quizá a nosotros nos hace falta poner de nuestra parte. Creo fielmente que este nuevo gobierno hará un cambio; nos van a buscar y nos van a apoyar, pero no en este aspecto pragmático y asistencialista, lo que buscan es darnos herramientas para que nosotros podamos sobresalir, yo creo que ese es el reto de la juventud. No sólo buscar que nos den todo sino nosotros mismos ya sabemos en la situación que estamos y podemos transformar y ayudar a los más de 50 millones de pobres, y que siento siempre ha sido la bandera que los jóvenes tienen que hacer, luchar para que todos tengan los mismos derechos y las mismas oportunidades de sobresalir.

La juventud dura unos años, pero sus efectos duran para toda la vida. ¿Qué te habría gustado que fuera distinto – o que te haya dejado una huella o memoria imborrable- en México durante tu juventud y que ahora puedes transformar?

DH:Tengo varías experiencias que me marcaron, una que me gusta mucho contar es cuando entré a la universidad, no llegué a la primer clase y vi un mural de Allende fuera de mi salón y sobre cómo fue derrocado y su discurso sobre nunca claudicar, el cual me quedó muy grabado y de ahí empecé a buscar más sobre ello y comencé a empaparme sobre toda esa cuestión política, en el aspecto nacional, fueron los zapatistas que llegaron e irrumpieron y todos nos preguntamos sobre quiénes eran esos indígenas, quién eran ellos. Yo creo que esos son dos puntos memorables que tengo en mi trayectoria de vida, y también a Andrés Manuel con su lucha incansable por obtener el poder, ya que esa perseverancia es una manera de pedagogía política, te enseña a cómo luchar por tus sueños.