Por Paulina García M.

Hoy en día las relaciones sexuales se encuentran altamente valoradas y a donde quiera que volteemos somos bombardeados por anuncios o escenas con alto contenido sexual: en las películas, la televisión, internet, etc. Por ello, es difícil creer que existen personas que no necesitan del sexo; sin embargo, aproximadamente del 1 al 5% de la población se denominan a sí misma asexual. 

A los asexuales se les divide a su vez en no románticos y románticos. Los primeros “no tienen ninguna atracción romántica, así que en muchos casos no desean ser tocados ni tener ningún tipo de intimidad física”, según lo menciona BBC Mundo. Mientras que los segundos sí muestran deseos de involucrarse sentimentalmente con otro y aunque no anhelan tener relaciones sexuales, en muchas ocasiones pueden acceder a tenerlas para complacer a su pareja, para tener hijos o por otros motivos. Este último tipo se divide a su vez en hetero, homo o bi-románticos, según el género que les atraiga.

Recientemente se hizo un estudio con varias mujeres asexuales y sexuales, publicado en el artículo ¿De dónde viene la asexualidad?, en el cual, mientras ellas veían videos pornográficos, unos aparatos reunían información respecto a su excitación. Los datos arrojaron que los genitales de las mujeres asexuales son plenamente funcionales y sus cuerpos respondieron a los estímulos que recibieron, pero “la única diferencia que sí pudo establecerse es obvia: una vez producida la excitación genital, las féminas no-asexuales mostraron deseos de tener sexo, algo que no sintieron las chicas asexuales, que tampoco mostraron ningún cambio en su estado emocional.” 

Sin duda, el tema de la asexualidad aún no se encuentra tan estudiado como las demás orientaciones y aunque se han realizado varios estudios al respecto, aún existe mucho por investigar al respecto.