He estado platicando, pensando y analizando la situación de la inseguridad y ahí va mi conclusión para las 3 personas que me leen:

1) Banda feminista: Ya habrá tiempo de escribir teoría y cuestionar las redes de poderes relacionadas con este problema, en este momento lo que necesitamos es prevenir, actuar, reaccionar. Todos identificamos problemas de raíz, pero no se nos puede ir en esperar a arrancar esa raíz mientras nos están desapareciendo, así que mientras se cae el patriarcado y reconstruimos la óptica de inteligibilidad del mundo hay que reaccionar.

2) Leyendo y releyendo los testimonios he visto que las chicas dicen que ven que alguien se acerca sospechosamente, que se hacen las desentendidas, que tratan de desviarse discretamente etc. ¡NO! ¿Ves que se acerca sospechosamente? Voltea, señálalo y grita “No te acerques más”, mejor quedar como loca y que el wey se pase de largo. Claro, nos han condicionado a que nos importe mucho “el qué dirán”, ¡HUEVOS! que digan lo que quieran, puedes estar salvando tu vida (ya luego analizamos la educación y cultura mexicanas). ¡GRITA! ¡SIN PENA, SIN MIEDO! Claro, el miedo es cabrón pero piensa que si te paralizas ya valió. Cuando tiembla nos asustamos, pero nos hemos ido educando a, a pesar del susto, evacuar eficientemente y ubicar las zonas seguras. Sí, es una lástima tener que andar alerta, pero mejor que te vean alerta a que te vean asustada.

3) ¿por qué bajaríamos/subiríamos escalera, pasaríamos un transborde de 200 metros, cruzaríamos un torniquete para que nos suban a un carro? Aquí es cuando aplica eso de aferrarte a una persona, pedir ayuda, ¡no someterte a la intimidación! ¿te dice que te va a matar si no obedeces? A ver si lo hace en medio del vagón, de todas formas si te subes al carro va a salir igual o peor.

4) ¡Necesitamos un protocolo de denuncia! Si estás en el metro ¿con quién denuncias? ¿con el jefe de estación, con el policía, hay módulos en cada línea? Si este protocolo ya existe necesitamos conocerlo bien y exigir que se siga.

5) Como testigo: Si ves algo a lo lejos, grita y llama la atención. Preguntar a la víctima si está bien, si necesita ayuda, si ella dice que sí necesita (o es evidente que no está bien) sujétala y no la sueltes. No temas a activar la palanca de emergencia, ya se explicará la situación. Si el victimario trata de huír lo mejor sería lograr que no pueda irse, señalarlo y gritar para que varias personas lo identifiquen. No acompañes a la víctima a ningún lado fuera del metro, que se comunique y espera con ella a que alguien llegue. Los delincuentes son tan perros que aprovechan todas las situaciones y hay que decirlo eso podría ser una trampa para agarrarte a ti.

6) Aprende maniobras de defensa personal, implementa tu fuerza si es que no eres muy atlética. Undir los pulgares en los ojos, golpear con las palmas en las orejas, recto a la garganta, patada en los testículos, lo que sea podría salvar tu vida, resiste e intenta tanto como puedas.

7) ¡NO ESTÁ MAL LLAMAR LA ATENCIÓN! ¡NO TENGAS MIEDO LLAMAR LA ATENCIÓN! ¡AL DIABLO LOS MODALES DE PASAR DESAPERCIBIDO! ¡SI ALGO TE VIBRA MAL, PREGUNTA! ¡QUE NO TE DÉ PENA, CARAJO!

Escribo esto en segunda persona, pero me lo digo a mí misma repetidamente porque me niego a imponerme un toque de queda por terror a lo que me pueda pasar. Básicamente lo que acabo de escribir tiene el propósito de reducir tanto como nos sea posible la oportunidad del delincuente. Ya después hablaremos intelectualmente de este problemón y todas sus aristas, primero la supervivencia, y sí está bien feo, pero tenemos que sobrevivir a la pinche jungla.

Cuídense, hermanas. Pedir y aceptar ayuda no es antifeminista.

#AlzaLaVoz