LA PEOR PARTE, el libro más íntimo de Fernando Savater

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“Sí el corazón pudiera pensar, se pararía ”
Fernando Pessoa

En éste mes del amor y de la amistad, donde la mercadotecnia da a todo lo que da y que la frase “regale afecto, no lo compre”, es una palabra hueca, llega a las librerías quizá uno de los mejores libros del filósofo Fernando Savater (San Sebastián 1947), “La Peor Parte” (Editorial Ariel, México 2019), donde el autor de “Ética para Amador” (1991) nos cuenta las memorias de amor hacía la persona con la que compartió 35 años de su vida y quien fue, según el autor, el motor para hacer de éste escritor, uno más allá de la mediocridad, gracias a las críticas y sugerencias que le hacía, su fallecida mujer, a quien le dedica ésta obra.

Un libro que sin duda hará reflexionar a más de uno, en éste mes donde el amor más que un sentimiento, es producto de la mercadotecnia, donde se nos insta a dar no sólo cariño y afecto, sino las bagatelas del momento, de tal manera que se ha llegado a confundir el acto sexual, con el tópico “hacer el amor”, donde el sexo, mientras más sucio, mejor, de acuerdo a Woody Allen.

Un libro para leerse y releerse, así como para ver la intimidad de un autor que, gracias a su integridad (no por algo es catedrático de Ética), estuvo en la mira de los sicarios del hoy disuelto grupo separatista ETA, debido a la denuncia que hizo del flagelo del terrorismo, con su obra ¡¡Basta Ya!! (Ariel 2000), por la cual fue galardonado con el premio Andrei Sajarov por el Parlamento Europeo.

Un autor que incluso sacó un panfleto en contra del cáncer del separatismo (Contra el Separatismo, Ariel 2017), el cual sigue flagelando al país Ibérico, fustigado ahora por los independentistas en Cataluña.

Respecto al libro que nos ocupa, en ésta ocasión el autor nos permite ver al hombre fuera de sus aulas y de sus conferencias magistrales, para permitirnos ver al hombre desnudo, en alma y cuerpo, todo gracias al amor de una mujer, que llegó cuando el autor ya no creía en el amor, gracias en parte a un divorcio más que doloroso.

Un libro que nos muestra que el amor no es sólo carnal, sino espiritual al grado de que, así como Dante Alighieri tuvo a Beatriz como su musa, que lo acompañó hasta lo más recóndito de los infiernos, Savater tuvo a su “Pelo Cohete” (Sara Torres Marrero), con quien además de recorrer las minucias de la vida, recorrió también el infierno de ver al ser amado carcomido por un cáncer en la cabeza, que la consumió hasta la muerte.

Un texto que sin duda hará que nos identifiquemos con el autor, quien se abre hacia el lector, haciéndolo partícipe de sus alegrías y sus tristezas, al lado de una mujer que no sólo le dio fortaleza, sino un amor, que traspasó lo carnal y espiritual.

Un libro donde “el amor no puede ser descrito porque carece de exterior al ser todo él, interior” de acuerdo al autor, quien también cita al Henri Bergson, quien señaló que “cada uno de nosotros tiene su manera de amar y odiar y ese amor y ese odio reflejan su entera personalidad”.

Un texto cargado de citas y reflexiones sobre el amor y un libro que nos muestra la vida después de la muerte de un ser querido, más en una vida donde se viene aprender y a ver el desapego como una de las máximas a adquirir en éste valle de lagrimas.

Al igual que el francés Chateaubriand, quien en sus “Memorias de Ultratumba” en una de sus páginas, rindió memoria a unas viejecitas vecinas suyas, al decir “cuando yo desaparezca, nadie recordará a éstas mujeres y se borrarán para siempre”, el citado autor al mencionarlas, las inmortalizó magistralmente, al igual que Savater, que en sus páginas ha logrado que la memoria de la mujer que fuese su compañera de tantas batallas, sea ya un ser inmortal, gracias a la magia de su pluma y de los libros.

Sin duda un libro para reflexionar y releerse con deleite, más en éstas fechas donde un sentimiento tan noble como el amor, se ha mercantilizado hasta la saciedad, al grado de que no sólo ha perdido su lustre, sino su significado.

¡Un libro para los que han perdido un amor y aun así, siguen en busca del mismo!

@borgestom