La Hiena de Querétaro

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Por Andrea Yarith

Es sorpréndete pensar cómo una persona que lo tenía todo pudo llegar a la locura, terminando hasta el punto de matar a sus hijos, y así ser llevada a un psiquiátrico por sus mismas acciones. 

Este caso pasó con Claudia Mijangos, quien nació en 1956, en una familia de clase alta, dejándola con una importante herencia. En su juventud la describen como una mujer muy guapa, además, fue reina de belleza en su natal Sinaloa. Años más tarde se casó con Alfredo Castaño, con quien se mudó a Querétaro y formó una familia.

A Mijangos la describen como una mujer devota y católica, pertenecía a un grupo de madres catequista, siendo así, todos creían que llevaba una vida familiar tranquila, sin embargo tenía serios problemas conyugales que más  adelante la llevaron al divorcio. En esa misma época Mijangos ya empezaba a mostrarse inestable psicológicamente, según la gente cercana, empezaba a decir que escuchaba voces que otras personas no escuchaban. 

No fue hasta 1989, madrugada en que después de haber discutido con su ex esposo y este mismo irse, Mijangos quedó furiosa y según ella empezó a escuchar voces de ángeles que le ordenaban matar a sus hijos, siendo así apuñalados varias veces, terminando muertos. Cuentan que después de haberlos apuñalados los llevó a la cama y se durmió con ellos.

Al día siguiente Mijangos fue arrestada y diagnosticada con esquizofrenia, puesto que a la hora de la captura Mijangos decía tenía que llevar a su hijos  la escuela. Enfrentó su proceso en el penal de Querétaro y finalmente el 19 de septiembre del 1991 fue recluida en el anexo psiquiátrico del Centro Femenil de Readaptación Social de Tepepan, al sur de la Ciudad de México y cuentan cada año dentro del anexo  revivía la madrugada de aquella lamentable madruga en la que terminó con la vida de sus hijos y entraba en una crisis durando una semana con ella. 

¡Terrible!