Es común llegar agotados a casa tras un día de trabajo frente a la computadora o después de una jornada escolar de varias horas de clases, en esos momentos, aunque físicamente no hemos realizado ejercicio, pareciera que acabáramos de correr un maratón. Lo anterior ocurre porque nuestro cuerpo reacciona al estrés de la misma manera ante actividades físicas y frente a un examen difícil o una tarde de mucho trabajo acumulado. 

De forma que, de acuerdo con el doctor Steven Peinsilver del Hospital Lenox Hill, la fatiga mental es real y se produce debido a que al utilizar nuestro cerebro gastamos energía, pues en él se consume un 20% de oxígeno del cuerpo. Así mismo, el cansancio mental puede propiciar que cuando hagamos actividades físicas, disminuya en cierto porcentaje nuestra resistencia. 

Por todo lo anterior, para que la fatiga mental no nos afecte tanto, en el caso de los trabajos de oficina que no implican movimiento, es aconsejable dar caminatas de unos minutos de vez en cuando, así como dormir lo suficiente.

Por Paulina García M.