A través de su perfil de Facebook, la usuaria Cesándary Betancourt, compartió terrible intento secuestro del que fue victima en las calles de la alcaldía Iztapalapa, exactamente en las inmediaciones del metro Tezonco. En su publicación explica que se dirigía hacia su campo clínico, pues la joven es estudiante de Enfermería y Obstetricia, cuando de pronto, dos sujetos bajaron de un vehículo color negro y uno de ellos la amagó con un arma punzocortante.

Mientras uno de los individuos ponía el arma en su cuello, otro captor intentaba meterla al vehículo, por lo que pese al miedo que sintió hizo todo lo posible por safarse, pues como explicó NO QUIERO SER UNA MAS!! quiero que mi familia me vea y que no me busquen por dias tal vez años y les digan que solo me pudieron reconocer por un cacho de piel”.

Y es que esas palabras son una realidad que a diario vivimos las mujeres en este país.

Cesándary explicó también que lamentablemente, como en muchos casos, las personas pasaban y no hacían nada, eran completamente indiferentes ante su intento de secuestro. Y es que sí, es otra realidad que a todos y todas nos consta, muchas veces viralizan a personas que cometen errores, pero cuando se trata de una situación de riesgo como esta donde puedes ayudar a que no sea una más en la espantosa cifra de feminicidios, muchas personas no hacen nada, no voltean.

La joven luchó por su vida, pese a tener un arma que no dudaría en lastimarla, ella forcejeó hasta poder safarse y corrió lo más rápido que pudo sin voltear atrás. Metros adelante llegó al metro donde les contó a los policías lo que había sucedido, ellos se limitaron a preguntar si había visto las placas y nada más.

“Solo queda decir CUIDENSE.
Hoy estoy viva con mi familia, hay otras que no lo logran y no puedo imaginar el coraje y la desesperación de sus padres por buscarlas.
El Cáncer de México es su una sociedad que lejos de avanzar retrocede 500 pasos. En México nos acostumbramos al dolor, a la muerte, a olor a sangre, a los titulares amarillistas y fatalistas de la nota roja; los mismos que se empeñan en recordarnos que hace años estamos podridos y no hemos podido hacer nada por remediarlo”.