En Kent, Michigan, Estados Unidos, un caso estremeció al mundo.

Abrianne Moore una mujer de 28 años, madre de tres pequeñitas (la más grande de ocho años), falsificó una receta médica para justificar el no llevar a sus hijas a la escuela. Tomo su coche y se dirigió a un bosque cercano a casa de sus bisabuelos,  sacó un rifle y simplemente las fusiló. Recogió los cuerpos, los puso en la cajuela del vehículo y condujo a su casa donde se quitó la vida. No dejó ninguna nota, ninguna explicación.

Su marido, quien encontró los cuerpos, dijo que la mamá de sus hijas las había alejado de la escuela, pues decía que la televisión había anunciado que serían victimas de un terrible accidente. El padre de las niñas declaró que buscará ayuda psicológica para poder soportar lo que sucedió.

“No sabemos lo que estaba pasando por su cabeza, no dejó una nota de suicidio ni nada de eso. La madre parece haber estado luchando con problemas de salud mental bastante importantes. Ella tenía algunas publicaciones en Facebook y cosas por el estilo que la llevaron a creer que estaba paranoica y pensó que las niñas estaban en peligro de alguna manera. Sospechamos que eso condujo a los acontecimientos de este día”. dijo el Sheriff Michelle LaJoye-Young.