Sí las fronteras no fueran necesarias, no existirían”
Morrisey

Cuando en una entrevista para el diario alemán, “DER SPIEGEL” en noviembre del 2017, el cantautor Morrisey, ex líder de la banda icónica los SMITHS dijo “Quiero que Alemania sea alemana y Francia sea francesa, ya que, si quieres que sea multicultural, al final no tendrás ninguna cultura. Todos los países europeos han peleado por su identidad por muchos, muchos años y ahora sólo la desperdician. Eso es triste”, dijo el polémico cantante.

Lógicamente, las acusaciones sobre xenofobia no se hicieron esperar, poniendo en aquel entonces a Morrisey en el ojo del huracán, lo que demuestra como cualquier persona que opina sobre el fenómeno migratorio y se opone al mismo, es tildado de retrogrado y de anti humanitario.

Lo anterior viene a colación, debido las oleadas de “Migrantes Centroamericanos” que han hecho de nuestro país el paso obligado por décadas para alcanzar el otrora “sueño americano”, pero ante la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, las políticas proteccionistas que el magnate ha impuesto, han hecho que miles de migrantes queden varados en nuestro territorio, haciendo que el problema migratorio, ya sea una constante y que las autoridades hayan quedado rebasadas ante tal fenómeno.

En el entendido de que los Estados apelando a su soberanía, tienen la facultad de implantar su autoridad de la manera que el gobierno en turno crea conveniente, han hecho que las políticas discriminatorias de Trump, están avaladas de acuerdo al interés nacional de su nación.

Las fronteras se caracterizan por el alto grado de vigilancia, para evitar entradas en masa de inmigrantes, de drogas, de mercaderías, etc., por lo que son un mal necesario para mantener y salvaguardar la soberanía y las instituciones de las naciones.

Al respecto, el académico de la Universidad de Nueva York, Ryan Pevnick dice “el estado y sus instituciones son justa propiedad de aquellos que han trabajado para construir y mantener esas instituciones”, por lo tanto, “pueden negarse a compartir sus instituciones con extraños” de la misma manera en que usted querido lector, se puede negar a compartir sus bienes con aquellas personas que usted considere que no tienen derechos a hacer uso de ellos.

Es políticamente incorrecto criticar la migración y más cuando las fronteras son dinámicas y la interacción entre culturas, hace que la humanidad prospere y se nutra culturalmente, pero cuando la migración se hace de una manera indiscriminada, y chantajista, como la están fomentando desde Centroamérica, ya estamos hablando no sólo de un problema migratorio, sino de seguridad nacional.

Cabe señalar que antes se hablaba de que para la conformación de un Estado Nación, tendrían que cohabitar los siguientes elementos; territorio, población y gobierno, y para prueba de ello, tenemos el País Vasco o Euskadi, que pese a tener esas tres características (y lengua propia), España, país creado artificialmente tras la unión de varios reinos, ha impedido por todos los medios que Euskadi y Cataluña logren la tan anhelada independencia.

Hay autores como el estadounidense, Samuel P. Huntington que incluso llegan hablar de CHOQUE DE LAS CIVILIZACIONES (Paidós 1997) cuando abordan el fenómeno migratorio, diciendo que, si “la demografía es el destino, los movimientos de población son el motor de la historia”.

En este sentido, el autor mencionado dice que los europeos han sido los grandes instigadores de las más grandes migraciones, ya que entre 1821 y 1924, emigró un aproximado de 55 millones de europeos hacia otras latitudes, pero pese a lo anterior, los occidentales se han opuesto constantemente y mayoritariamente a la inmigración.

El autor menciona que la hostilidad europea hacia las corrientes migratorias es selectiva, ya que “en Francia (…) la hostilidad se dirige mayoritariamente hacia los musulmanes, haciendo que la palabra inmigré sea prácticamente sinónimo de islam” (Huntington, Op. Cit.), lo que es realmente sorprendente, como la percepción francesa de un peligro islámico, fuera más que predicha, años antes de los ataques perpetuados por ISIS en el suelo galo.

En Alemania, pese a que tenía una de las políticas más abiertas en materia de migración al hacer de esa nación el destino de los “perseguidos políticos”, ante la masiva migración ocasionó que en tiempos de Helmut Kohl se enmendara la Constitución Alemana, recortando las prestaciones de quienes solicitaban asilo.

Como podemos ver, el fenómeno migratorio ya tocó tierras mexicanas de una manera alarmante, haciendo que las instituciones se encuentren rebasadas y más en un país que no cuenta con la infraestructura logística ni económica para albergar a tanto migrante que al no obtener el “sueño americano”, busque a medida de premio de consolación, el “sueño mexicano”, en detrimento de los connacionales que no cuentan con emolumento alguno.

Cabe señalar que de octubre del 2018 a abril del 2019 han arribado seis caravanas de migrantes, lo que ha devengado en un hartazgo ciudadano, principalmente en Chiapas, que es la puerta de ingreso al país, lo que ha ocasionado quejas de los empresarios que han visto disminuir sus ventas y por ende el turismo ante la toma de las plazas públicas por parte de los migrantes, que de acuerdo a la investigación, “ya no piden, exigen”.

En un reportaje de CNN transmitido el 27 de abril, se muestra la informidad de los ciudadanos de Tapachula, Chiapas, quienes se quejan de los migrantes, a quienes dicen; “exigen, ya no piden la ayuda… algunos son groseros, han robado y eso hace que la gente se ponga en su contra”.

El buen recibimiento que tuvieron las primeras caravanas ahora parece diluido: “Acá la gente nos cierra las puertas, creen que venimos a asaltar, no nos dan ni agua… nos han tratado como animales”, dice una madre hondureña a las cámaras de la cadena noticiosa.

Las fronteras son más que necesarias y la migración debe de hacerse de una manera ordenada y no por oleadas, como lo hacen los centroamericanos que han logrado lo impensable, que el pueblo “sabio”, no vea ya con tan buenos ojos a los extranjeros, y más en una nación que antes miraba con agrado a los foráneos.

El sueño universal de una aldea global, de una civilización sin fronteras, es más que una utopía, ya que el individualismo y el utilitarismo, han sido los pilares de la civilización occidental, pese a que la “modernización generalmente ha elevado el nivel material de civilización en todo el mundo” (Huntington, Ibídem) sin que los avances tecnológicos vayan de la mano de la moral”.

Por lo que el sueño de John Winston Lennon enunciado en su éxito “Imagine”, de un mundo sin fronteras y sin religión sea sólo eso, un éxito comercial ajeno a la realidad.

@borgestom