Por Tomás Borges

Se nos enseña a vivir, cuando ya es demasiado tarde”

Aragón

 

Tras la marcha celebrada el pasado viernes 16 de agosto del presente año, convocada por los grupos feministas Resistencia FEMME, Marea Verde México, Feministas de la Facultad de Filosofía y Letras, entre otras bajo la consigna #NoMeCuidanMeViolan, en la Ciudad de México, la violencia suscitada durante la misma, abrió el debate sobre los límites de la violencia que deben de ser tolerados o permitidos por las autoridades.

Un gobierno que utiliza de pretexto “la no represión” para permitir que las causas justas devenguen en vandalismo y que los grupos de choque cometan todo acto de tropelías en contra del bien común y privado, secuestrando a una sociedad que ya está más que harta por tantas marchas y plantones, auspiciados por líderes oscuros que, sabedores de lo permisivo que está la actual administración de Claudia Sheimbaum, han hecho de la CDMX su coto de poder.

En el entendido de que todo lo que sucede en la capital de la república mexicana tendrá no sólo eco nacional, sino internacional, los grupos de inconformes como las feministas, buscaron un escenario para hacerse escuchar y también para demostrar el lado oscuro y radical del mal llamado sexo débil.

Como bien dijo una vecina de la Colonia Roma: ¿Por qué no van hacer su desmadre a Ecatepec? Es ahí donde en verdad las están matando.

No lo hacen en otro lugar, porque los reflectores serían locales y porque la oposición infiltrada no tendría el eco que tiene ahora, al cuestionar la gestión de Claudia Sheimbaum, al grado de posicionar el hashtag #SHAMEBaum en las redes sociales, sabedores de que #AMLO tiene el efecto teflón (un don que comparte con políticos como Bill Clinton y Vladimir Putin) para que todas las críticas de los opositores se le resbalen y siga gozando de altos índices de popularidad in imaginados para cualquiera de sus detractores, pese a sus lapsus linguae.

Sabedores de que el hilo siempre se rompe por lo más delgado, es más rentable golpear indirectamente a #AMLO y al partido MORENA, atacando a la Dra. Sheimbaum, quien llegó al poder de la Ciudad más grande y poblada de Latinoamérica, bajo la sombra del líder moral del partido gobernante.

Por todo lo anterior, el libro del filósofo André Comte-Sponville “INVITACIÓN A LA FILOSOFÍA” (Paidós, Barcelona 2002) es lectura más que obligada en estos tiempos donde el hartazgo ciudadano y la exigencia de derechos, han hecho que las calles sean tomadas (a la par que el ciberespacio) para sacar toda la furia encerrada en algunos colectivos de ésta sociedad, donde la pigmentación y otros conceptos, son los que regulan a un país dividido y bipolar.

André Comte-Sponville nos dice en su texto que “la política inicia donde cesa la guerra” y esto viene a colación porque a pesar de haber pasado poco más de un año de los pasados comicios presidenciales, las heridas en lugar de cicatrizar, siguen a flor de piel.

Hoy en día, los diversos actores políticos de la oposición aprovechan cualquier coyuntura política para criticar la gestión de la actual administración, olvidando que sus partidos ya tuvieron la oportunidad para implementar sus programas de gobierno, con los resultados por todos conocidos.

En el entendido de que la “moral no tiene fronteras, pero la política sí” el autor nos invita a ver el mundo a través de la razón, que muchas veces se deja de lado apelando a egoísmos colectivos o partidistas, cuando una de las funciones prioritarias del Estado-Nación es “la regularización y socialización de dichos egoísmos”.

“La política no es altruismo” nos dice Comte-Sponville, ya que ésta es “egoísmo inteligente y socializado” algo que sin duda ha olvidado nuestro mandatario Andrés Manuel López Obrador para ser más que altruista con el dinero público, al hacer donaciones a los gobiernos centroamericanos y al alentar la migración a nuestro país, bajo el pretexto de ser humano y solidario, cuando en el país, aún hay muchas cuentas pendientes en materia de justicia social.

En una sociedad plagada de #LORDS y #LADIES, donde todos son influyentes, donde la mayoría exige, pero no cumple con sus obligaciones ciudadanas (ni mucho menos fiscales), donde el lema “El que no tranza no avanza” es más que un mantra, bien nos vendría un poco más de buena lectura y una alta dosis de filosofía.

“La sabiduría es la meta, la filosofía es el camino” nos dice el autor, por lo que aprovecho éste espacio para invitarlos a acercarse más a este fascinante mundo del conocimiento, donde la única herramienta es la razón y el conocimiento, ya que “la verdad nos hará libres” y evitará que seamos carne de cañón de intereses oscuros arropados en colectivos y siglas.

Toda filosofía es una lucha ¿Sus armas? La razón. ¿Sus enemigos? La ignorancia y el fanatismo” nos advierte el autor. Además, la filosofía busca que arreglemos nuestras vidas y no las de los demás, y más en un mundo donde sólo se ve el ojo en la paja ajena.

@borgestom