Seremos muy mexicanos pero de chiles parece sabemos poco porque estamos a nada de ensartarnos –otra vez– y parece que todo mundo está contento. Bien. Al final, el chile es deleite nacional pero estamos siendo muy nacionalistas en lugar de ser patriotas y sensatos. En la conversación que el Dr. Sergio Negrete, economista y profesor del ITESO, sostuvo con Fernanda, nos explica qué ocurre con el negocio de la refinación de petróleo y la compra de gasolina. Si todo sale como lo planean, México tendrá seis refinerías en todo el país; Estados Unidos ya tiene cuarenta y tres en su costa del Golfo… de México (aunque lo usan más ellos). Resulta que no sólo es un tema de tener refinerías y que plataformas petroleras (que exploten como la de BP, ahí donde los fresas compran su gas), sino de distribución, logística y muchos otros procedimientos complejos que integran el proceso completo desde la elaboración hasta el consumo final.

Además, si tu negocio no es negocio, ¿pa’ qué lo abres? Sin duda por eso no me caso y por la misma razón no estoy a favor de ninguna fuente de negocio que provenga de un producto no renovable. El petróleo y la tecnología energética que de éste depende es obsoleta y ambos tienen fecha de caducidad. ¿Para qué afanarse por demostrar nuestro tamaño de refinerías, lo hondo de nuestras perforaciones y el largo de nuestros ductos? Quizá estamos actuando como el adultescente inseguro de la fiesta de combustible, fiesta a la que volvimos tarde, ¡demasiado tarde! ¿Por qué no llegar temprano y poner el buen ambiente en la de otras tecnologías energéticas que nos conviertan en la verdadera alma de la fiesta que prenda y mueva al mundo cómo se debe y no quedándonos a deber? Está de pensarse porque hay necesidades energéticas y comodidades tecnológicas a las que estamos acostumbrados que tendremos que revolucionar si no queremos quedarnos bien apagados y como siempre, pague y pague y pague y pague…