¿El olor a sangre nos produce hambre?

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Por: Paulina García M. 

Resulta interesante conocer el comportamiento del ser humano en cuanto a su relación con la comida y los aromas de ésta. Fue por ello que, el investigador en psicología Stefan Bode y el dúo artístico Sarah & Ollie, realizaron una investigación con la finalidad de conocer qué tipo de respuestas emocionales ejercía una persona al oler el aroma de la sangre.

“No hay mucha investigación sobre cómo la sangre puede influir en el comportamiento, y un enfoque importante del trabajo en el Decision Neuroscience Lab, es investigar las influencias inconscientes en nuestras elecciones, especialmente nuestras elecciones de alimentos, por lo que tenía sentido observar si el olor a sangre afectaba nuestras elecciones”, comentó Bode.

Siendo así que, los expertos querían comprobar que el olor de la sangre podría generar repulsión o resultar apetitoso. De forma que, los resultados arrojaron que después de haber olido sangre, las personas presentaban más apetito respecto a los alimentos cocinados, comparados con los participantes que sólo habían olido agua simple. Asimismo, hubo un apetito más fuerte hacia la carne y los vegetales por parte de quienes olieron sangre. 

Tras dichos experimentos, los expertos sugieren como conclusión que esta atracción por la sangre puede deberse a causas evolutivas; es decir, que tal vez existe desde nuestros antepasados y puede ser interpretada por el cerebro como una señal de que hay presas cerca o también puede representar una alerta de peligro.

Sin embargo, aún es necesario que se realicen más experimentos al respecto para tener una absoluta certeza de las razones por las que el olor a sangre puede resultar atractiva o repulsiva.