Aunque no faltará el despistado que crea que el de Rupert Swan es un libro que escarba en los sótanos de las campañas electorales en Washington DC, o en las artimañas de Barack Obama para presentarse en público con gran charming y poco después ser más que despiadado en la guerra contra el terror en Medio Oriente, en realidad se trata de un manual práctico de utilidad para estudiantes de comunicación, relaciones públicas, asesores de imagen, aficionados al marketing político, vendedores y cualquier persona interesada en trasmitir del mejor modo posible sus mensajes.

Dividido en dos partes, cada una con 50 ligeros capítulos donde el ahora ex presidente de Estados Unidos y algunas de sus habilidades comunicativas son el hilo y modelo que articula la obra, primero se ocupa de lo que llama el cuerpo comunicativo. Esto es, expresión, estilo, comunicación no verbal, signos, proxemia, tonos de voz y otros componentes básicos para comunicarse tanto en el ámbito personal como en el profesional.

La segunda parte gira en torno al mensaje y los distintos elementos que deben tomarse en cuenta para poder hacerlo eficaz. El autor lo nombra el alma comunicativa, y entre otros tópicos interesantes está el tema del carisma, la elaboración de un discurso, lo útil del autocontrol, el silencio y ciertos trucos para el manejo de lo que se conoce como el timing, que se emplea mucho en la industria del entretenimiento, así como también la construcción de un personaje, como intentan hacer bastantes políticos o aspirantes por ejemplo, y hasta el performance escénico que llega a requerir todo esto.

Una lectura que contribuye a entender como a desarrollar el sofisticado trabajo de construir una estrategia comunicativa incluso en situaciones concretas de la compleja vida cotidiana.