El calentamiento global ha quebrado un casquete de hielo en Groenlandia

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Imágenes satelitales muestran cómo el principal casquete de hielo se ha fragmentado debido a la ascendiente temperatura en la atmósfera

Se han publicado imágenes captadas por satélites ubicados en la región del ártico en las cuales se puede apreciar cómo el principal casquete de hielo en Groenlandia, que identifican con el nombre clave de “79N”, ha comenzado a verse dramáticamente afectado por el cambio climático, quedando partido, es decir, una de sus orillas quedó fragmentada en partes más pequeñas que, además, terminaron separadas del asentamiento principal de hielo integrándose al agua del mar.

Esto demuestra que la temperatura en la atmósfera ha ascendido incesantemente, con lo cual, además del progresivo derretimiento de los casquetes polares, que ya parece irreversible, expertos esperan otra serie de fenómenos naturales que surgirían como consecuencia de la pérdida del hielo en los polos, por ejemplo,  el aumento de precipitaciones, y el paulatino desvanecimiento de las cuatro estaciones, con temporadas invernales prolongadas, que no obstante no serían frías, sino infernalmente cálidas, debido a corrientes de viento con temperaturas demasiado elevadas; otra cosa que podría ocurrir es que se presenten inviernos sin nieve, que tendrían más bien lluvias torrenciales durante meses enteros, especialmente en el caso de los países donde suele nevar durante esa temporada.

Laura Landrum, una científica que trabaja para el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica en Estados Unidos, (NCAR) por sus siglas en inglés, declaró para la prensa que “el ártico está entrando a un clima completamente diferente al que presentaba hace solo unas cuantas décadas […] se está calentando tan significativamente que la variabilidad anual de su temperatura se mueve más allá de todo límite anterior, lo que indica que habrá un nuevo régimen de clima ártico”. 

Las corrientes de viento que presentan una temperatura demasiado elevada, son indudablemente una de las causas principales del derretimiento de los casquetes polares, pero también son causa de incendios espontáneos presentados en diversas regiones del globo, naturalmente, siempre en zonas áridas, porque otra consecuencia del calentamiento global son largas sequías.

Es importante considerar desde todas las perspectivas posibles qué es lo que ocurre actualmente con la temperatura del viento, ya que es una parte fundamental en la frágil estabilidad de todo ecosistema, incluso en inglés existe el término “Diablo Wind”, o “viento del diablo”, para referirse a las corrientes de viento demasiado cálidas que se presentan especialmente en la región oeste de Estados Unidos, durante el otoño e invierno, provocando incendios forestales que se podrían considerar naturales, por no haber una causa manifiesta y aparente; sin embargo, de raíz, es bien sabido que el ser humano es quien propicia en primer lugar que el equilibrio de la naturaleza se vea perturbado. 

Teniendo esto en mente, resulta un tanto indignante ver que Donald Trump, un jefe de estado que podría hacer de uso de recursos económicos, científicos, y tecnológicos de primer mundo para buscar cómo revertir el problema del calentamiento global, no muestre interés por esta situación, y lejos de ello, denote en su lugar, una actitud incluso despectiva hacia el tema del cambio climático, declarando, por ejemplo, que el calentamiento global no es la causa de los incendios que tuvieron lugar hace unos días en California, Oregon y Washington, y que hasta ahora han dejado 30 muertos. 

Otra declaración que demuestra la indiferencia de Trump ante el cambio climático la hizo contestando Joe Biden cuando este lo cuestionó respecto al clima, la respuesta del presidente de Estados Unidos fue lacónica y pragmática, “ya se enfriará”, dijo encogiéndose de hombros.

Con información de J.Augusto Peña