“Las migraciones no son por hambre, sino por conseguir una vida mejor”
Moisés Naim

El pasado 20 de junio, el gobierno de México encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), anunció con bombo y platillo la transferencia de 30 millones de dólares para el gobierno de El Salvador como parte de un plan integral de cooperación que prevé parar el flujo migratorio de centroamericanos hacia el norte.

Lo anterior caldeó lo ánimos en las redes sociales, cuando éste regalo que da el país, se hace en el marco de la llamada “austeridad republicana”, donde de acuerdo con los indicadores económicos del INEGI, la tasa de desempleo creció en un 3.5% con respecto al mes anterior dentro de la Población Económicamente Activa (PEA), aunado a los altos índices de criminalidad y la cancelación de programas sociales que han afectado a millones de ciudadanos, lo que ha hecho que la luna de miel del pueblo de México con el mandatario, éste llegando a su fin.

Pese a las teorías conspiratorias y los otros datos que maneja el mandatario AMLO, la delincuencia rampante que, sólo en la CDMX rondó en un 38% de incremento respecto al mismo periodo en el año previo, hizo que el mes de mayo fuera uno de los más violentos que se conocen, desde que el gobierno de Felipe Calderón declaró la guerra a los barones de la droga.

Lo anterior fue el caldo de cultivo para que el descontento creciera y para que una gran parte de la población, se cuestionará el ¿Por qué en ésta ocasión el presidente amante de las consultas no convocó a una para ver sí México estaba dispuesto a tal acto de generosidad con naciones vecinas?

Está más que comprobado que las administraciones anteriores de los Estados Unidos destinaron miles de millones de dólares a Centroamérica, sin que haya disminuido la migración, lo que infiere que ese dinero fue expoliado por las elites de los países centroamericanos tildados como “Shit Holes” por el premier Donald Trump.

Mientras los “migrantes” exigen un trato digno y comida digna (no frijoles que es lo que comen los Chanchos, como llegó a decir una migrante hondureña en las redes sociales), los elementos de la Policía Federal (PF) adscritos al Instituto Nacional de Migración (INM) duermen en el suelo en condiciones no aptas para el desempeño de sus labores, lo que ocasionó que fueran tildados de “fifís” por el hoy titular del INM.

Tal parece que AMLO está siguiendo la política de Luis Echeverría Álvarez (LEA), quien mostró una política de puertas abiertas, permitiendo la entrada a los exiliados chilenos, a quienes les dio becas y empleos en el aparato gubernamental para que no disminuyera su nivel de vida, además de crear una Universidad del Tercer Mundo, la cual acabó al mismo tiempo que su mandato, “dejando a México una deuda que en ese entonces rondaba en los 20 mil millones de dólares, que sumados a los 10 mil millones de deuda del sector privado, daban un total de 30 mil millones de dólares” (Oscar Diego Bautista, La Deuda Externa de México).

El filósofo hispano estadounidense George Santayana dijo una frase; “El que no conoce su historia, está condenado a repetirla” y tal parece que AMLO seguirá los pasos de LEA, quien al igual que José López Portillo, dilapidaron la jauja petrolera en proyectarse una imagen de líderes del tercer mundo, con las consecuencias por todos conocidas, lo que hará que el “Pueblo sabio” vea como su capacidad económica disminuye y como los apoyos a los que quedaron acostumbrados los beneficiarios de los mismos se esfumaron, sólo para complementar el capricho del país vecino del norte, quien utiliza el fenómeno migratorio como un pretexto más para certificar y condicionar los apoyos a ésta “Cuarta transformación”.

Ayer, un zalamero dijo que el Canciller Marcelo Ebrard merecía “unas guirnaldas de oliva” al frenar la imposición de los aranceles a las exportaciones mexicanas anunciadas por Trump, hoy merecen tanto el canciller como AMLO unas orejas de burro, por estar siendo prolijos con el dinero, siempre tan escaso, de todos los mexicanos.

El tiempo, querido lector, será el mejor juez y en espera de que el que escribe, se coma sus palabras, por el bien de México.

 

@borgestom