Crónica de otra masacre sin castigo

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Para que no haya perdón ni olvido, recién circula el libro Operación San Mateo del Mar: crónica de una masacre, en la que 15 personas, en su mayoría indígenas ikoots, fueron torturadas, lapidadas y quemadas. 

Todo comenzó cuando hombres y mujeres se preparaban para la fiesta patronal, pero por supuestamente violar un retén sanitario fueron detenidos y encarcelados. Esa noche un grupo arrojó gasolina al interior de la agencia municipal y le prendió fuego, aunque la llegada de familiares de los presos impidió que las cosas pasaran a más. Solicitaron a las autoridades medidas cautelares y una explicación por la detención arbitraria, pero ante la inacción del gobierno de Oaxaca instalaron un plantón  en demanda de respuestas hasta que, casi al mes, el mismo grupo de autores materiales e intelectuales –identificados con nombre y apellido a través de testimonios- regresó a desalojarlos por la fuerza con todo y extrañas omisiones de policías estatales y guardia nacional. 

Este mes de junio se cumplen dos años sin justicia ni avance de las autoridades del estado a cargo de la investigación, y la intervención federal se ha limitado a condolencias en la mañanera presidencial. Así que un grupo de activistas, entre los que hay escritores, periodistas, sociólogos, historiadores, editores, correctores de estilo y diseñadores gráficos, se organizó para publicar esta obra que busca preservar la memoria colectiva. En este sentido, cabe decir que la impresión y tiraje fue sufragado con donaciones anónimas pues temen represalias al punto que como autores del libro aparecen el Comité de Víctimas y Familiares Ikoots de la Masacre de San Mateo del Mar y Aquino Lobos Serret, que es un pseudónimo formado por el nombre y los apellidos mezclados de algunas de las víctimas.   

Y es que el miedo o terror no son en vano ni salieron de la nada. Son efecto de esa violencia ancestral, cuya brutalidad en esta ocasión dejó además 16 sobrevivientes, niñas y niños huérfanos, familias desplazadas, o esposas y padres en el desamparo económico. Así que este caso es también  “un hilo suelto de esa madeja sangrienta que es la historia oaxaqueña”, como dicen los autores, en la cual no pueden faltar caciques o formas de organización no exentas de jerarquías, cargos o vasallaje, pero igualmente de sistemas rotativos, barrios, cofradías y tensiones electorales. 

Organizado en 13 capítulos, prefacio, epílogo y bibliografía, el libro está escrito en primera persona del singular para unir a todas las víctimas en una sola voz y aporta elementos variados que lo mismo ayudan a entender los discursos que sustentan los cacicazgos, o a tener un contexto amplio de las problemáticas que dieron lugar a una tragedia de estas dimensiones que, sin embargo, no atrajo la atención de muchos medios de comunicación.

Si le interesa una edición digital, gratuita, vea: https://bit.1y/3qqVm5