En la entrega pasada hacíamos mención de los problemas que aquejan a los pueblos de la Ciudad de México, tomando como ejemplo el caso de San Miguel Topilejo, uno de los pueblos originarios de la Alcaldía Tlalpan. En esta segunda entrega, abordamos otras problemáticas, pero desde una perspectiva cultural, es decir, ligados a los (ab)usos y costumbres de los habitantes de esta demarcación territorial.

Nativos vs avecindados: un choque cultural

Antes de comenzar a señalar los conflictos que existen entre ambos sujetos, es necesario, aclarar la definición de estos dos grupos. Los nativos, son aquellos habitantes que nacen y viven en los pueblos, y han heredado y construido una memoria colectiva sustentada en una permanencia en el territorio desde tiempos inmemoriales. Los avecindados son aquellas personas que llegaron a vivir a estas localidades, pero provienen de otros lugares de la Ciudad de México o de otros estados de la república.

Parte de los problemas que actualmente existen entre estos dos grupos, claramente diferenciados, son producto de las reformas agrarias; los nativos se convirtieron en ejidatarios o comuneros, de tal forma que, comenzaron a construir su identidad como “dueños de las tierras”, lo que le dio legitimidad a su presencia en el territorio para ejercer el control político, económico y cultural.  De ahí viene el enfrentamiento entre nativos y avecindados; los primeros, pueden violar las leyes: desde circular por el pueblo en un vehículo motorizado sin placa y sin verificación (abonando a la contaminación ambiental), apropiarse del espacio público, arreglar cualquier asunto con pistola o machete en mano, o hacer prácticamente cualquier actividad ilegal sin que sea castigada, porque son nativos “del pueblo”. Lo que ha generado molestia a las personas avecindadas.

Asentamientos irregulares

Precariedad, ilegalidad, irregularidad e informalidad acompañan el crecimiento urbano de la Ciudad de México, en cuanto a la tenencia, uso y mercadeo del suelo se refiere. En San Miguel Topilejo, sigue siendo una costumbre por parte de los comuneros y ejidatarios la venta de terrenos en suelo de conservación o suelo agrícola; metiendo en severos problemas a los compradores y habitantes de dichos asentamientos con respecto a servicios básicos como electricidad, agua, drenaje y servicio de internet o en el peor de los casos la pérdida total de la vivienda.  Y no, no es culpa de los comuneros ni de los compradores, este problema obedece a aspectos económicos más complejos, así como a la falta de políticas adecuadas que orienten y conduzcan la producción y el aprovechamiento del suelo con infraestructura y servicios básicos que atiendan las necesidades habitacionales.

 Lucha por el espacio público

 Constantemente se puede observar a varios autos estacionados arriba de las banquetas, franeleros apropiándose de las calles para cobrar los lugares de estacionamiento, casas y negocios colocando cajas o botes con cemento para obstruir la vía pública en todo el pueblo de Topilejo. No existe el peatón, no existe el derecho al espacio público, no existe sanción para los que violentan este derecho.

“Las calles, banquetas, plazas, bosques urbanos, parques y jardines públicos, así como los bajo puentes son el componente fundamental de la convivencia, la expresión ciudadana y la cohesión social”. Así lo establece el artículo 16 de la Constitución de la Ciudad de México. Empero, la falta de cultura cívica está presente en casi todos los habitantes de este lugar, podemos observar el descuido y abandono de los espacios públicos: basureros por todas partes, parques (el único que hay) en total descuido, la plaza obstruida por puestos ambulantes y taxis pirata a su alrededor, y muchos gandayas haciendo de las banquetas su estacionamiento. Esperemos que la 4T logre hacer una transformación en la mentalidad y en las prácticas culturales de los habitantes de Topilejo, para un mejor uso y disfrute del espacio público, así como el cumplimiento de leyes y mejoramiento de las mismas en esta materia.

 

Descomposición del tejido social

Si los problemas que mencioné arriba, han dañado la cohesión social en el pueblo; existen grupos e individuos que producen problemáticas y entornos nocivos y perniciosos que la fracturan más. Se han encargado de normalizar la violencia por medio de la desinformación, de llamados a realizar linchamientos, bloqueos en autopistas, de re victimizar a víctimas de violación sexual, a víctimas de accidentes, a exhibir nombres y datos personales de los habitantes del pueblo y todo esto a través de redes sociales; páginas en Facebook, que deberían ser reguladas o suspendidas por reproducir violencia.  Lamentablemente ante la ausencia de las autoridades, la gente acude a esos medios para denunciar, a pesar de que no son ninguna autoridad ni estancia institucional.

¿cómo exigimos justicia y seguridad si entre nosotros mismos no somos solidarios ni nos cuidamos (de la lluvia)?

Este es el caso de otra lady en Topilejo. Póngale play y juzgue.👇🏻

 

 Perros callejeros

Heces fecales, restos de pelo, bolsas de basura desmenuzadas son sólo rastros que indican la presencia de perros callejeros en las calles de Topilejo. Para algunos representan un problema sanitario o ambiental, pero para otros, es una plaga que debe ser exterminada. La realidad es que, antes de su llegada a la calle, tuvieron un hogar. De acuerdo con estadísticas de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México (PAOT), de las 16 alcaldías, Tlalpan ocupa el tercer lugar en recepción de denuncias presentadas en materia de maltrato animal.

Actualmente existe legislación que protege a los animales, incluso hay un capítulo en la constitución de la Ciudad de México (artículo 13, inciso B) en donde se reconoce que los animales deben recibir un trato digno. Sin embargo, es muy común ver la violencia que se ejerce contra ellos, por parte de algunos habitantes insensibles y dueños de mascotas irresponsables que las abandonan en las calles o en las afueras del pueblo; a pesar de que ya existen sanciones por maltrato hacia los animales.

Por último, es recomendable realizar acciones que ayuden a mitigar la problemática, como, informarse y difundir las campañas de esterilización que se lleven a cabo, denunciar cualquier caso de maltrato animal al 52 65 07 80 (PAOT), donar alimento para perros y gatos en los centros y albergues, o colocar alimento en recipientes fuera de tu casa para que se alimenten nuestros amigos caninos de la calle, adoptar y no comprar animales (hay muchos afuera que necesitan nuestra ayuda).

Si no leíste la primera parte, puedes leerla dando click aquí.