En muy exclusivos fraccionamientos detuvieron a dos de de los tres dirigentes, por lo menos importantes, que se disputaban el control de la Ciudad de México para traficar, delinquir y hacérnosla pasar bien pinche. Estos dos dirigentes, “El Tortas” y “El Jamón”, de La Unión de Tepito y La Antiunión, respectivamente, como orden monástica de garnacha nomás tenían lo pobre en los apodos y en sus empleados, ya que ellos vivían avecindados en zonas muy exclusivas rodeados de gente igual de emprendedora.

¿Pero qué ocurrirá? Lo que quedan son vacantes que se disputarán quienes quedaron libres y los que venían atrás. Aunque caigan las tortas y el jamón quedan las migajas que todos se pelean, y mientras no se les cortan los brazos financieros y el margen de operaciones a estas bandas, casi da igual que por ahora hayan capturado a estos importantes líderes del crimen en la ciudad. La neta, también hay que ir por los agitadores de a pie que operan y reclutan en piso ahí en mero Tepito, y por todos los que aún no han sido capturados por el crimen con ofertas concretas y atractivas que los orienten hacia otro estilo de vida. Más inteligencia para capturar y mucho más inteligencia para prevenir aún. La usaron ahorita para la primera, vamos a ver si lo pueden hacer igual para lo segundo.