A pesar de que vivimos inmersos en grandes ciudades en las que el nivel de ruido a nuestro alrededor es muy alto, en ocasiones nos encontramos tan acostumbrados a ellos, que nos pasan desapercibidos. Ignoramos el escándalo de las bocinas de los autos, de las herramientas en las construcciones, del motor de los carros o de los gritos de los vendedores. 

Toda esta gama de ruidos provocados por el humano, tiene un pésimo impacto en los animales, pues su nivel auditivo es mayor. De forma que: “el ruido afecta a muchas especies de anfibios, artrópodos, aves, mamíferos, moluscos y reptiles”, así lo indicaron algunos científicos de la Queen’s University Belfast, de acuerdo con uno de sus estudios.

De forma que, la acústica humana es un problema que no sólo les afecta a las mascotas, sino a las demás especies. En el caso de algunos animales marinos como las ballenas, los ruidos de los barcos pueden dañar su manera de comunicarse, lo mismo ocurre con los murciélagos o algunos mamíferos, mismos que pueden experimentar problemas a la hora de cazar o huir, por no poder detectar los sonidos a su alrededor. 

En cuanto a los animales domésticos, sus tímpanos pueden verse afectados con los sonidos estridentes, como es el caso de los cohetes en temporadas festivas.

Por todo lo anterior, los especialistas Kunc y Schmidt, mencionan que la contaminación auditiva debe ser considerada como un problema grave para los animales, mismo que se debe combatir haciendo un llamado a los órganos legislativos.

Por Paulina García M.