A que no conocías al “lobo de crin”

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Por Ximena Delgado

A simple vista parece ser una cruza de un zorro pelirrojo con un venado (por sus largas patas, claro está) pero en realidad se trata de un can. El Chrysocyon brachyurus es el único espécimen del género “Chrysocyon” (valga la redundancia), que significa “perro de oro”. Es denominado de diferentes maneras, tales como “aguará guazú” que procede del idioma guaraní y que significa “zorro grande”; “lobo de los esteros”; “lobo guará”; “borochi”; o “lobo colorado”. Habita al sur de América en zonas donde hay pastizales. Se le encuentra principalmente en Brasil, Argentina, Bolivia y Perú. 

El lobo de crin es la especie con mayor altura entre los cánidos salvajes, puede llegar a medir hasta 90 cm. Se cree que la longitud de sus patas se debe a una adaptación para los pastizales en los que habita; además, le sirven para verse más amenazante o peligroso cuando se topa con sus presas o sus “enemigos”.

Se caracteriza por ser un animal solitario, territorial y de hábitos nocturnos. Probablemente crees que por estar relacionados con los canes es por completo carnívoro, pero en realidad es omnívoro. Se puede alimentar de frutos, raíces o pequeños roedores, aves, lagartos e incluso ranas. Este peludo y pelirrojo lobo no aúlla, se comunica con los demás por medio de ladridos roncos y graves.

 

Su orina tiene un olor tan penetrante y característico que le ha valido el nombre de “lobo mofeta”. Se encuentra entre las especies en peligro de extinción, aunque no grave, debido a la destrucción de su hábitat. ¿Alguna vez habías escuchado sobre este alto crinado?