Los increíbles beneficios del contacto físico

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Por Paulina García M.

El lenguaje del tacto es algo que aprendemos incluso desde antes de nacer por medio de las vibraciones del latido del corazón de la madre y por el fluido materno. Cuando llegamos a la edad adulta es posible que nos vayamos olvidando de la importancia del contacto físico con los demás o que en ocasiones se dé únicamente con la pareja. 

Son múltiples los beneficios de tocar, pues la piel es una extensión del sistema nervioso, de forma que cuando lo hacemos, liberamos serotonina, dopamina y oxitocina, las cuales son hormonas que nos inducen a una sensación de bienestar. 

De igual manera, de acuerdo con algunas investigaciones, el contacto físico activa la zona del córtex cerebral, lugar que se relaciona con la conformidad y confianza; así que, las personas que utilizan más el tacto, son percibidas por los demás como gente honesta y confiable.

Así mismo, según un estudio del psicólogo Matther Hertenstein, por medio del tacto se pueden transmitir con un 78% de efectividad, ocho emociones como gratitud, miedo, amor, enojo, desagrado, tristeza, simpatía y felicidad. 

A pesar de los múltiples beneficios que brinda el contacto, no todas las personas lo llevan a cabo. En el caso de algunos niños, en muchas ocasiones se les inculca el no demostrar afecto, no llorar o ser “duros” para no mostrarse vulnerables, pues se cree que eso les puede hacer perder su masculinidad; sin embargo, esto sólo propicia que en la edad adulta presenten dificultades para acariciar. 

Siendo así que, el tacto es esencial, pues además nos ayuda a sanar la ira, el aislamiento, fortalece nuestro sistema inmunológico y mejora nuestra autoestima. Por ello, la terapeuta Virginia Satir afirma que necesitamos 4 abrazos diarios para sobrevivir, 8 para mantenimiento y 12 para crecer.