¿Has escuchado hablar de la prosopagnosia?

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Por Ximena Delgado

Existe un trastorno cognitivo al que también se le conoce como “ceguera de rostros” o “faceblindness”, esto se debe a que las personas que lo padecen no pueden reconocer ni recordar caras por muy familiares que les sean, incluso en algunas ocasiones, no son capaces de reconocer su propio rostro ante el espejo ni en fotos viejas o recientes. La prosopagnosia es un tipo de agnosia, es decir, una especie de incapacidad para identificar la información que se recopila en todo momento por medio de los sentidos. Aquí, en este trastorno, está implicada la vista evidentemente.

Puede describirse como una especie de desconexión entre el cerebro y la vista. Pues mientras que los ojos son capaces de llevar a cabo sus funciones normales, es decir, pueden reconocer los rasgos de la persona a la que se está viendo (como sus ojos, su nariz, su cabello, etcétera), el cerebro es el que no es capaz de crear un “boceto” del rostro completo de esta. Dicho trastorno puede ser congénito o adquirido, es decir, alguien puede padecer de “ceguera de rostros” porque nació con ella o, en su defecto, porque tuvo alguna lesión o padece una enfermedad neurodegenerativa. Cabe resaltar que se trata de una condición que es poco común entre las personas. Tan sólo el 2,5% de la población lo padece.

Sin embargo, puede llegar a ser muy desesperante, ya que los afectados tendrán que aprender a ubicar los rasgos distintivos de cada persona (sobre todo de las cercanas) para reconocerlas y poder interactuar con ellas de manera sencilla. Las personas con prosopagnosia no pueden recordar ni los rostros ni la ubicación de sus distintas partes como ojos, nariz y boca. Pero sí pueden identificar a alguien por su olor, su voz, su cabello, su bigote, una marca o cicatriz, un lunar, su forma de vestir o por su rasgo físico más distintivo.