Día Mundial de la Salud Mental. Vivo con Ansiedad

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Hoy es el #DiaMundialSaludMental

Muchas personas luchamos todos los días por vivir nuestras vidas en compañía de padecimientos mentales.

Para muchas ha sido un camino muy accidentado por desconocimiento, falta de recursos y culpas, que aunado a la estigmatización provoca falta de tratamientos y abandono de los mismos.

Y es que la salud mental debería de ser un tema central en nuestra vida. Si la mente no trabaja “correctamente” aunque el cuerpo esté en forma la persona no “funciona”. Y si nunca se habla sobre ansiedad, depresión, fobias, ira, obsesiones, compulsiones y sobre todo, de terapia psicológica y psiquiátrica para acompañar en estos padecimientos que muchas veces ni siquiera sabemos qué podemos tener y que si se trata mejoraría nuestra calidad de vida.

Yo llevo poco camino recorrido, hará poco más de un año que un desmayo me llevo a todos los estudios habidos y por haber que solo reflejaron que mi cuerpo estaba en perfectas condiciones y sin embargo yo no podía salir de mi casa por qué tenía mucho miedo de que me fuera a pasar en la calle otro desmayo. Esas 2 o 3 semanas fueron duras, baje cerca de 7 kilos, suspendí todas mis actividades y sufrí lo que ahora sé que eran ataques de pánico. Mi medica me recetó algo que supuestamente sería solo por 3 meses para estabilizarme y me mando a terapia.

Yo fui privilegiada, tuve acceso a terapia psicológica con una gran terapeuta que me ayudo a entender que me estaba pasando y me acompaño en el proceso de recuperar mi vida, me enseñó técnicas para poder tener una mejor calidad de vida y pude saber que lo que yo tenía era: ANSIEDAD.

Entendí que la Ansiedad me ha acompañado toda mi vida, por medio de la terapia identifique los primeros episodios y me vi sentada a los 9 años en la subida al Castillo de Chapultepec llorando por que me sentía mal y no entendía que me pasaba, pude verme con el pediatra diciéndole a mi madre que seguro era por querer llamar la atención, “porque no tenía nada”. Y pude ver a lo largo de mi vida varios episodios esporádicos. Poco a poco acompañada de mi terapeuta retome las riendas de mi vida, me ayudo a identificar algunas situaciones que le facilitan a mi cerebro desencadenar los ataques de ansiedad, aprendí técnicas de respiración, ubique algunos ejercicios que me ayudan a disiparlos y sobre todo aprendí a ponerme atención (qué debo confesar que aún se me olvida). En pocas palabras mejore mi calidad de vida.

Tengo Ansiedad y de vez en cuando me dan ataques y muy rara vez ataque de pánico. Ahora si puedo decirlo por qué ya lo sé y sin embargo trato de que mi trastorno no me defina, es decir Yo no soy mi ansiedad, yo soy Gabriela que vive acompañada de un trastorno de ansiedad que aparece de vez en cuando en diferentes formas.

Puedo decir que soy afortunada, tengo la oportunidad de estar acompañada de personas que me quieren y no me presionan con un “supéralo” o con un “no te pasa nada”. Aunque para ellos y ellas también ha sido un proceso muy duro de aprendizaje y empatía. Todos los padecimientos son como una granada, en primer lugar impactan a la persona que los tiene y tienen un efecto secundario con las personas que tenemos a nuestro al rededor. Nuestras redes afectivas también lo padecen al vernos sufrir y hacen muchísimo aprendiendo sobre los trastornos y acompañándonos. Pero al final siempre somos nosotras mismas las únicas que podemos trabajarnos, cosa que no es sencilla pero que en compañía de ese amor y cariño se torna un poquito más fácil.

Recientemente una situación en casa me llevo a un ataque bastante fuerte con características que no había tenido antes por lo que después de mucho pelear conmigo misma busqué una consulta psiquiátrica. Y ¡sorpresa! la dosificación del medicamento que tomo, estaba mal (de ahí la importancia que la medicación esté prescrita por un especialista y no por un médico general o un internista) me hizo los ajustes necesarios y de nuevo estoy estable pero también entiendo que no se trata de solo la medicación.

La medicación solo te ayuda a ser funcional en este sistema que te desecha si no produces. Procuro mi autocuidado observando mis entornos emocionales y trabajándome diario y con ayuda profesional aquellos escenarios que a veces no soy capaz de ver. Reitero, yo soy privilegiada por que tengo acceso a un servicio privado de terapia y psiquiatría y priorizo el gasto de mi medicamento (que no es barato) pero hay muchas personas que no tienen las mismas oportunidades que yo y que viven sin saber qué les sucede y que no tienen acceso a tratamientos adecuados.

Personas a las que les dicen diariamente: estás loca, estas mal por qué quieres, hechale ganas, no estás deprimido estás distraído, eso que sientes esta solo en tu cabeza y lo único que tienes que hacer es pensar en otra cosa, me molesta que todo el tiempo estés triste, eres tóxica, etc.

Personas que tienen que esperar meses para tener acceso a un psiquiatra que tiene que esperar más meses para ver si su dosificación mejoró la calidad de vida. Personas que no tienen acceso a terapia psicológica por qué pagar una sesión de terapia les significaría no comer un día.

Personas que viven sin saber qué les pasa y que si lo saben no tienen los medios para tratarse. Por eso es importante poner atención al día de hoy que trata de llamar la atención sobre un problema real y grave que afecta a la mayor parte de la población mundial, pero que pocos quieren ver. Y también es importante que las personas que padecemos algún trastorno entendamos que el trastorno no nos define, solo es parte de nuestra vida.

Yo vivo con Ansiedad, pero mi vida no es la ansiedad.

Gabriela Merlos
“Krystal de Sade”