Por Mariana Rojas

 El 3 de octubre de 1943 fue inaugurado el penal de Topo Chico, en Nuevo León, lugar que ha sido testigo de fugas, sobrepoblación, motines y grandes enfrentamientos, como el del 11 de febrero del año 2016, en donde dos grupos de cárteles se apoderaron del lugar, enfrentándose de manera violenta, y dejando como resultado, 56 personas muertas y 14 lesionados. 

A 76 años de su apertura, cerrará de manera definitiva, así lo anunció el gobernador de dicho estado, Jaime Rodríguez Calderón ‘El Bronco’, quien aseguró, el reclusorio dejará de funcionar como centro penitenciario para convertirse en un parque recreativo, un teatro y de igual manera se construirá el Archivo General del Estado de Nuevo León.

“En octubre cerramos definitivamente el Penal de Topo Chico, ya no habrá más penal ahí, porque estamos construyendo uno nuevo, de primer mundo”, afirmó Rodríguez Calderón.  

 Se informó que los reclusos se reubicarán en los penales de Apodaca y Cadereyta, así como en algunos otros estados del país,  a lo que familiares de los presos, expresaron que les preocupa la situación, ya que con el traslado de sus familiares tendrán que invertir más tiempo y dinero, además de que les angustia el trato que se les dará en los otros centros penitenciarios.

Se prevé que el proceso de cierre concluya entre el 30 de septiembre y la primera semana de octubre, dejando atrás una oscura etapa de muerte, violencia y destrucción.