Al oeste de Pekín, en la ciudad de Datong los chinos se dieron a la tarea de crear una planta de energía solar con forma de un adorable panda. La imagen de arriba es representativa, pero se sabe que el proyecto es completamente real.

Este peculiar y tierno diseño tiene como objetivo a traer a la niñez, para que sea conscientes y amigables con las energías renovables.

China acapara el 25% de electricidad mundial a través de celdas fotovoltaicas.