En Estados Unidos, una niña de 12 años tomó el celular de su madre mientras esta dormía, se dio de alta en Uber y registró una tarjeta que le habían regalado en navidad.

La menor pidió un auto de Uber, y pese a que la política de la empresa es, no aceptar viajes con menores solos, el chófer accedió a llevarla a su destino, su último destino, sin que él sospechara algo.

El destino que tenía el Uber era un centro comercial en Orlando, donde la menor subió 9 pisos y decidió arrojarse al vacío.

El padre de la menor asegura que si el conductor no hubiera aceptado el viaje y hubiese cumplido con las políticas que UBER establece, su hija seguiría con vida.