Bruselas aprueba un dispositivo para que madres en situaciones difíciles puedan entregar a sus bebés al cuidado de una organización social

2

Se trata de un “buzón” en el cual se podrán entregar bebés cuyos padres tengan dificultades para su manutención

En Bélgica se ha aprobado la instalación en distintos puntos del territorio de la ciudad de Bruselas de un “buzón”, en el cual de forma anónima se podrán depositar bebés cuyos padres no cuenten con los medios para su manutención, esto con el objetivo de brindar un apoyo a las comunidades más económicamente relegadas en ese país.

El dispositivo estuvo por ser implementado primero en 2017, pero el entonces alcalde de distrito Pierre Muylle lo prohibió el mismo día en que se trató de ofrecer tal cosa a la sociedad. Su argumento principal fue que esta medida sólo conseguiría propiciar un aumento en el abandono de bebés, acción que, mencionó, está fuera de la ley.

Sin embargo, tres años después, la ONG belga llamada Corvia, ha revertido esta prohibición con el apoyo del nuevo alcalde Ridouane Chahid, quien representa una vertiente socialista de gobierno y ha mostrado una postura más liberal. Este dispositivo fue creado por una organización llamada Moeders voor Moeders, (madres para madres), e instalado por Corvia.

De acuerdo con información del diario belga, The Brussels Times, uno de estos buzones lleva existiendo desde el año 2000 y desde entonces ha sido utilizado en dieciocho ocasiones, lo que demuestra que podría ser una alternativa normalizada cuando esté al alcance de más personas. 

La portavoz de Corvia, Mathilde Pelsers, expresó que la ONG se congratula porque “cada niño debería tener derecho a un futuro”. Cuando un bebé es depositado en el interior de estos buzones se activará una señal que llegará a la organización encargada de recogerlo y darle cuidados y protección. 

Esta es una medida que levanta enjuiciamientos morales, pero es reflejo de una estructura social contradictoria que por un lado tiene los medios para implementar ayudas sociales vanguardistas, pero también a ciudadanos que desesperados no encuentran más opción que recurrir a dichos programas sociales. 

Con información de J. Augusto Peña.