Hubo rechiflas, mentadas y harto grito pero ¿quién andaba en la porra? Ahí nomás para que les dé miedo, coraje o ganas de batear y se den un quemón, uno de los artifices del Fobaproa atracito de AMLO disfrutando el juego. Híjole, no es por especuleros pero ahí se los dejamos.