El Teatro El Galeón Abraham Oceransky presenta documento escénico sobre la vida de Ana Luisa Guerra

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* El montaje hace referencia a la desaparición de personas y a la violencia en México desde la década de los setenta.

CIUDAD DE MÉXICO, 22 de junio de 2022.- La vida de Ana Luisa Guerra, quien formó parte de la Liga Comunista 23 de septiembre, es recreada en una puesta en escena a cargo de la compañía Bardo Teatro, en la que aborda como temas centrales la memoria, los movimientos sociales y la construcción de la identidad política en un país que lucha por reivindicar sus derechos.

Me apellido Guerra: documento escénico sobre la vida de Ana Luisa Guerra es el título de la obra que presentan la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), a través de la Coordinación Nacional de Teatro y la compañía Bardo Teatro, bajo la dirección de Daniela Guillén, con las interpretaciones de Alberto Palavicini, Daniela Guillén, Daniel Goel, Juliana Spínola, León Pablo, Luz Carrasco y Samuel P. Adorno.

Este trabajo escénico tendrá temporada hasta el próximo 10 de julio, jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 horas y domingos a las 18:00 horas, en el Teatro El Galeón Abraham Oceransky del Centro Cultural del Bosque, en el marco del programa #VolverAVerte.

La pieza no sólo narra fragmentos de la historia de esta mujer —sobreviviente a una cárcel clandestina en los setenta—, sino también de la historia del país, continuidad funesta de aquella década.  

Las emociones que el público pueda experimentar estarán influenciadas por la relación que tenga con temas como la ausencia, la desaparición de personas o la violencia sistémica, pero con espacio para la esperanza y la utopía.

Registros de entrevistas, notas periodísticas, artículos y otras publicaciones tratan de reconstruir la memoria de un momento concreto de la historia contemporánea de México. La directora de escena, Daniela Guillén, compartió en entrevista cómo fue su inspiración para realizar este montaje: “Fue a consecuencia de la historia de mi tía Ana Luisa Guerra Flores. Mi intención fue rescatar un fragmento particular de su vida”.  

Comentó que la obra tiene que ver con lo ocurrido en el momento en el que Ana Luisa tuvo que vivir de manera clandestina y, por otra parte, también es una herramienta para representar la violencia que actualmente se vive en el país. Otro dato importante fue que al presentar su idea a los demás integrantes de la compañía se dieron cuenta que casi la mitad del equipo había tenido un familiar desaparecido, lo que provocó un cambio en la visión del montaje.

“El deseo de hacer presente lo ausente y de plantear interrogantes sobre la construcción del ser político actualmente, hicieron del proyecto un ejercicio de memoria que apuesta por la experiencia antes que la contemplación. Queríamos configurar un espacio que, junto con el público, reforzará lazos entre pasado y presente, a la vez que potenciará el encuentro como herramienta discursiva”, finalizó la directora.

La puesta en escena cuenta con la asesoría corporal de Itzamná Ponce, las dramaturgias paralelas de Myriam Orva y Érick D. Ramírez Farías, la documentación está a cargo de Erika Lozano Kuru, el diseño de escenofonía corresponde a Samuel P. Adorno, y la coordinación técnica y el diseño de iluminación son de Alberto Palavicini, operador multimedia.