“Destruyo a mi enemigo al hacerlo mi amigo”
Abraham Lincoln

Dentro de los numerosos libros sobre estrategia y liderazgo que hay en el mercado, destaca el titulado “Pensar Estratégicamente” de los autores Avinash Dixit y Barry Nalebuff, donde de una manera práctica y sencilla, nos introducen al fascinante mundo de la teoría de los juegos y su uso en la vida diaria.

Los autores (considerados como los mejores por la mayoría de los estudiosos en el tema) nos muestran como reconocer el juego en el que nos encontramos inmersos, ya sea de una manera consciente o inconsciente, y como aprender a tomar decisiones antes de que otros las tomen por nosotros.

Los escritores recomiendan que, si uno busca una estrategia, la idónea sería la de la “imitación”, la cual es la técnica más que socorrida por la mayoría de los jugadores, en el entendido de que todos imitan a emulan a alguien en el juego de la vida, siendo los innovadores los que apenas se integran al juego.

Una estrategia es el arte de obtener algo que otro u otros desean y de acuerdo al texto a los autores, algunos métodos probados son los siguientes:

Rachas, las cuales se ven más en los deportes, donde a toda acción corresponde una reacción, viendo como la estadística puede influir al momento de tomar una decisión, en el entendido de que sí el oponente lleva una racha sin perder, hay más probabilidades de que eso suceda, ya que la acción ganar-ganar no es permanente.

Ser testarudos, la estrategia favorita de líderes como el galo Charles De Gaulle o Winston Churchill, quienes llevaban la cerrazón a extremos insospechados, haciendo que su negativa fuese su fortaleza, a sabiendas de que “la rueda que más se atasca, es la que recibe más aceite”.

Poner el cascabel al gato, situación que sale a relucir cuando ya se sabe que hay un problema, y se plantea la solución, pero no hay un héroe o un bisoño que se atreva a dar el primer paso, con el objeto de obtener resultados a través de la coordinación y el sacrificio individual.

Ejemplo de lo anterior, los que se oponen a las dictaduras, y sacrifican su vida para que una sociedad aletargada o alienada, sabedores de que con ello acarreará la muerte de quien ose levantar la voz o las armas en contra del hombre fuerte.

Una vez que sabemos en qué tipo de juego estamos inmersos, los autores nos dan unas reglas a seguir, mismas que a continuación se describen someramente:

• Regla 1.-Mire hacia adelante y razone hacia atrás, donde se deberán analizar las siguientes variables; tipo de juego, número de jugadores implicados, número de tiradas, el objeto a negociar y el factor tiempo, donde se apela al adagio “más vale un mal arreglo que un buen pleito”.

• Regla 2.-Si tienes una estrategia dominante… ¡úsala!; además de identificar la estrategia dominante que cada jugador tenga, utilizando nuestra dominancia estratégica (que es la estrategia que más dominamos o que nos caracteriza).

• Regla 3.-Ignore cualquier estrategia dominada y continúe ignorándolas a medida que vayan apareciendo, lo que infiere que hay que adecuarse al entorno como el agua al recipiente que lo contiene.

• Regla 4.-Busque un equilibrio (punto focal), donde podría llegarse a la situación denominada “Equilibrio de Nash”, la cual aparece cuando ninguno de los jugadores quiere alterar su propia jugada, apelando al “Status Quo”.

De acuerdo con los autores, detrás de un buen plan para incentivar la cooperación, debe de haber un mecanismo de castigo para los que incumplen los pactos, o lo que es lo mismo “Nunca dejes una ofensa sin castigo”.

En el caso de que se busque aplicar la estrategia de “tierra quemada” (muy radical, lo que es lo mismo, “Ni para Dios, ni para el Diablo”), hay que destruir lo que quiere el invasor, en el entendido de que todas las jugadas estratégicas tienen dos componentes:

Plan de acción y Compromiso de que el plan es creíble, sino sucede como la mayoría de los contribuyentes en nuestro país México sabedores de que, pese a las amenazas por no pagar impuestos a tiempo, dejan de hacerlo hasta que surjan las condonaciones, haciendo que se premie al incumplido sobre el cumplido.

Para que funcione cualquier compromiso de acción, es necesario tener amenazas y promesas, las cuales no se deben de confundir con los avisos (cuando está en el interés del que formula la amenaza cumplirla) y una garantía (cuando cumplir una promesa, ésta en el interés de quien la formula).

El libro refiere que las amenazas y las promesas son jugadas estratégicas, mientras que los avisos y garantías son más bien informativos, aunque hay que evitar emitir amenazas grandes, ya que estás pierden credibilidad, siendo un claro ejemplo de ello, las diatribas de Donald Trump, quien ya es considerado como un “perro que ladra, pero que no muerde” en el juego de las naciones.

Algo importante en el arte de la estrategia es obtener lo que el teorema de MINI-MAX que es el mínimo de ganancia máxima (mini-max) que es igual al máximo de la ganancia mínima (maxi-min).

En toda estrategia, se podrá elucidar que es lo que busca o esconde nuestro oponente, en el entendido de que todos formamos parte de un juego, el nuestro o el de alguien más, por lo que para poder actuar hay que ponerse en el lugar de nuestro oponente, para saber cómo piensa y que es lo que busca.

Los juegos que todos jugamos, son los siguientes:

• De las aportaciones; donde todos dan algo.
Suma cero, donde uno gana y otro pierde.
Ultimátum, conocido coloquialmente como el juego “Gallo Gallina”, donde pierde el jugador que primero declina.

Para concluir, en el juego de la vida, gana el que mejor sabe utilizar sus estrategias y pierde el que es engañado por el adversario, ya que cada decisión que tomamos diario, forja de alguna manera nuestro futuro.

Un buen libro para reflexionar y ver como si no tomamos las riendas de nuestra vida, sin lugar a dudas, otro o la vida misma, las tomará por nosotros, además de que es mejor ser dueño de nuestro destino y tener un plan, por muy malo que sea.

La gente que no sabe lo que quiere, es manipulable y por ende un instrumento de alguien que sabe cómo utilizar las circunstancias y como utilizar a todos esos seres que van por la vida dando tumbos, sin saber que sólo son instrumentos de alguien más.

Sin lugar a dudas una lectura más que recomendable, donde además de entretenida, da grandes lecciones para jugar a sabiendas a que o a quienes nos enfrentamos.

@borgestom