El pan de muerto, la flor de cempasúchil, el incienso y el kopal, las viandas para el viaje de nuestros muertos, las veladoras para iluminar su llegada y su partida.

El día de muertos es una de las celebraciones más tradicionales de México, año tras año buscamos seguir conviviendo con nuestros familiares fallecidos, recordarlos con sus fotografías en la ofrenda, nos damos otra oportunidad de vida para salir del más allá y regresar al mundo de los vivos.

Casi mecánicamente realizamos lo necesario para que la festividad del Dia de Muertos sea un compromiso social y cultural más por cumplir, nos desgastamos física y económicamente para cumplir con la celebración y estar listos para las siguientes festividades.

Pero somos más que un cuerpo material que realiza acciones para existir y subsistir. La piel, los huesos, músculos, órganos y tejidos nos permiten funcionar para cumplir como seres humanos pero no podríamos realizar nada sin un impulso, un chispazo. Somos algo más, somos también un sistema de energías sutiles rodeando la materia.

A este sistema de energías se le ha conocido como ‘El Aura’, una envoltura invisible que bien se podría comparar con la atmósfera que cubre a El Planeta Tierra, invisible pero sensorial. Campos energéticos y magnéticos que también contienen información personal.

‘El Aura’ existe y algunos científicos le han llamado ‘Exposoma Humano’. ellos dicen que cada persona tiene el suyo propio. Por medio de un pequeño dispositivo han logrado absorber y monitorear muestras de bacterias, hongos y virus tanto de las personas como del ambiente que nos rodea y así conformar el perfil químico de cada quien para un aporte de nueva información en el campo de la salud humana.

No podemos ignorar ‘El Aura’ solo porque no lo veamos, es como ignorar el aire por la misma razón. ‘El Aura’ no es el olor que expelemos ni el humor que emitimos, no es la sangre si la tenemos ligera o pesada. Va más allá, es la acumulación de energías por el paso por los años, es el recuerdo energético y químico de nuestras acciones y reacciones. Es la energía y la química positiva compartida de alguien quien nos abrazó pero también es la energía y la química negativa compartida de alguien quien nos agredió.

¿Que pasa cuando el cuerpo muere. ‘El Aura’ sigue flotando en el aire? Estas preguntas me hicieron recordar la novela corta ‘Aura’ escrita por el ganador del Premio Cervantes en 1987, Carlos Fuentes, una de sus obras más leídas y reconocidas y que para mi, es la novela favorita para leer en ‘DIa De Muertos’, ya sea solo o en familia y, aunque esta sufrió intentos de censura durante el sexenio de Fox, por considerar “pornográficas” algunas de sus escenas, pues nada más no se las leemos a los menores de edad y ya.

Su lectura, de varias decenas de páginas y ubicada en el México de los 60’s, evoca la vida y la muerte, las energías positivas y negativas, las acciones y las reacciones, el rescate y la reflexión. En la novela, los recuerdos acumulados de los personajes nos hacen ver que ‘El Aura’ existe y que al parecer, continúa más allá de la muerte.

Tomando estas evidencias podemos decir que nuestras acciones, buenas y malas nos acompañaran, por lo menos, el resto de nuestra vida y que no necesariamente tenemos que hacer el cincuenta por ciento el bien y cincuenta por ciento el mal para un balance.

El bien no se crea ni se destruye, sólo se comparte, hasta por salud. Somos más los que queremos el bien y de alguna manera sabemos que este permanecerá en el aire a pesar de la muerte.