Se propone prohibir comida chatarra para menores también en CDMX

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Por J. Augusto Peña

¿La prohibición va a solucionar el problema o es piedra de toque para otros nuevos?

La Jefa de Gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, ha anunciado en conferencia de prensa que evaluará la iniciativa presentada por el diputado del partido Movimiento Regeneración Nacional, Morena, que conduciría a la prohibición de comida chatarra para los menores de edad en la ciudad de México.

Esta iniciativa tuvo lugar primero en Oaxaca, cuando fue prohibida la venta de bebidas azucaradas y alimentos chatarra a menores de edad en todo el estado, el 5 de agosto de este año. Después siguió estos pasos Tabasco y ahora sería la CDMX la que continuaría con este cambio radical en la cotidianeidad de los infantes mexicanos.

Teniendo en mente que México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil; el diputado de Morena, Miguel Macedo, ha presentado esta iniciativa en la que argumenta que uno de cada tres niños entre seis y once años de edad presenta obesidad. En el documento se menciona que también estará prohibido regalar o comprar dulces a los niños, con el argumento de que se estaría cometiendo un delito contra la salud del infante en cuestión.

Esto se lograría mediante reformar el Artículo 47 BIS a la Ley de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes local, en la cual se estipula que “Quedan prohibidas las siguientes actividades: I. La venta, entrega, donación, distribución y regalo de alimentos envasados de alto contenido calórico y energético, así como de bebidas azucaradas”.

Esta ley se aplicaría a escuelas públicas y privadas desde preescolar hasta bachillerato y abarcaría tanto comerciantes como máquinas expendedoras. Sin embargo, los padres o quienes se encarguen del tutelaje de los menores serán las únicas personas que tendrán permitido brindar alimentos y bebidas de este tipo a sus hijos sin ninguna sanción que les espere como consecuencia.

En el Estado de México, Zacatecas, Colima, Hidalgo, Jalisco y Chihuahua, se está tratando de aplicar esta misma ley haciendo un énfasis en las bebidas azucaradas. Por otro lado, la Confederación Patronal de la República Mexicana, (COPARMEX) ha presentado críticas a esta iniciativa, uno de sus argumentos es que terminará afectando al comercio y promoverá la informalidad en la venta de estos productos. 

Cuando esta ley fue aprobada en Oaxaca, la Coparmex comentó en un comunicado que “…la medida aprobada será una barrera a la libertad comercial que incentivará la economía informal, poniendo en riesgo la salud de las familias oaxaqueñas al no poder acceder a productos que cumplan con la normatividad sanitaria correspondiente…”.

Esto significa que podrían aparecer versiones “pirata” de los productos con altos contenidos calóricos, bebidas azucaradas, frituras, etcétera, para poder venderlos sin ninguna regulación, y esto acarrea que esos productos no suelan cumplir con las medidas sanitarias correspondientes. En el mismo comunicado, la Coparmex indicó que “…La reforma aprobada es discrecional y discriminatoria, dado que focaliza que el problema del sobrepeso y la obesidad corresponde exclusivamente al consumo de determinados productos y no considera la multifactorialidad de la problemática…”.

La prohibición del consumo de un producto con el objetivo de reducir el espectro de un problema social de salud como es la obesidad infantil, no es la manera de llegar a la raíz del problema, sólo muestra cómo la sociedad, y sobre todo el sector con poder, encuentra más sencillo regular la conducta de la ciudadanía mediante prohibiciones arbitrarias, en lugar de considerar los factores que producen el problema que buscan detener en primer lugar. 

Si la obesidad infantil es un problema que se tiene que resolver mediante la prohibición del producto que el gobierno considera como su causa, entonces podemos decir que es similar a buscar solucionar la drogadicción mediante la prohibición arbitraria de todas las drogas, y lo que está ocurriendo con la marihuana, su paulatina aceptación en la sociedad, nos está enseñando que la prohibición no solucionó nada cuando se le consideró un problema de gran magnitud.

De la misma manera, prohibir el consumo de alimentos chatarra no va a solucionar el problema de la obesidad infantil en México, pero sí podría resolver algún problema de popularidad, sirve para que este diputado pueda jactarse ante las cámaras de su “profunda preocupación” por los niños con sobrepeso. La subrepticia visión condescendiente y paternalista que muestra este individuo hacia las clases inferiores es testimonio de la verdadera finalidad populista de su actuar; sin embargo, no podemos dejar de desear que México deje de ser el primer lugar en obesidad infantil. Ojalá esto ayude.