Denuncia: Falta de medicamentos en el ISSSTE

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El motivo de mi mensaje es para denunciar la falta de medicamentos de alta especialidad en el Hospital 1º de Octubre del ISSSTE en la Cd. de México, y me parece que en general en todo el ISSSTE.
Ya puse una queja en el OIC del ISSSTE y a la Función Pública, en el primero ya me contactaron, pero lamentablemente no me dan solución.
En la Función Pública no me han contestado, lo cual me preocupa porque parecería que al Gobierno Federal no le interesa la salud de la población que dependemos del sistema público de salud.
Nuestros médicos no pueden ayudarnos, lo único que nos comentan es que tratemos de denunciarlo en varios lugares para que el Gobierno se de cuenta de que están poniendo en riesgo nuestras vidas al negarnos el acceso a los medicamentos que nos permiten vivir.
En mi caso específico necesito un inmunosupresor (Tacrolimus de 1.0 mg), ya que debo tomar dosis bien específicas y controladas diariamente y que nunca me habían hecho falta desde mi trasplante de riñón hace ya cerca de 4 años, que por mencionarlo, me lo tuvieron que hacer en un hospital privado, ya que el ISSSTE canceló por un periodo los protocolos de trasplantes de órganos.
Yo debo tomar 4.0 mg de este medicamento diariamente repartido en 2 dosis (2.0 mg por la mañana y 2.0 mg por la noche), pero desde mediados del mes de enero no hay este medicamento en el hospital y no nos dicen cuando lo va a haber.
Esto me parece un atentado contra nuestras vidas, ya que sin estos medicamentos no podemos vivir y la falta de los mismos ocasionaría un rechazo en el órgano trasplantado y en consecuencia, nuestras vidas están en peligro.
No entiendo como un Secretario de Salud, el de Hacienda, la de Gobernación y el propio Presidente tomen decisiones de detener las compras de medicamentos en los sectores públicos y no piensen en los pacientes, que como yo, necesitamos estos medicamentos para vivir.
Espero pueda hacer eco en esta denuncia y si tiene la posibilidad de tener acceso a estos altos funcionarios, hacerles ver que lo que están haciendo, con la buena intención de detener la corrupción, no lo pueden aplicar de manera general y negligente cuando se trata de la vida de las personas.