El 17 de mayo de 1973 la homosexualidad fue eliminada del listado de enfermedades psiquiátricas, eliminando así toda posibilidad de discriminar por esta orientación sexual, sin embargo, la realidad es que a más de 45 años se sigue matando a homosexuales por odio, intolerancia, discriminación y miedo. Los animales que matan lo hacen para alimentarse, alimentar a sus crías y protegerse, un león ataca a su presa directamente en el pescuezo para desangrarlo y que esta pueda morir lo más rápido posible, el hombre tortura, mutila, ve sufrir, disfruta de la agonía del otro y después lo mata.

Así es la homofobia. Comienza silenciosa: con chiflidos en los pasillos, bromas en la casa por ser “afeminado”, burlas en salones de clase, miradas extrañas de los que no nos conocen y nos miran como si les debiéramos la vida,

– ¡Camina bien cabrón, pareces vieja!,

-Habla como hombre,

-No muevas las manos así,

Insultos y amenazas van aumentando de manera gradual con empujones, jaloneos, escupitajos en la cara del maricón, exposición ante los otros de lo amanerado que actúa, chistes discriminatorios donde los “chistoso” es el “putito” Hasta llegar a matarlos. Cuando nos burlamos, cuando nos callamos o cuando volteamos a otro lado cuando vemos que se están lastimando los derechos de los otros, también nos volvemos cómplices.

En el tema de políticas públicas podemos decir que vamos lento, avanzando, aunque a veces nos quieran volcar la carga, quitar los escasos apoyos, caminando a veces también hacia atrás, no debemos confundirnos, el matrimonio igualitario, no es un derecho de homosexuales o lesbianas, basta señores, y BASTA con letras mayúsculas, este es un derecho de las personas.

Los derechos son universales, debemos exigirlos para todos por igual y no callarnos cuando al de alado le falte uno. Porque si le falta uno a nosotros no nos sobra, es más nos faltan dos.

Hablar es crecer, crecer en el otro, crecer en esencia, crecer en conjunto, en colectivo, hablar… Hablemos pues de los temas que nos involucran a todos, sin distinguir nada más pero nada menos que la diversidad que caracteriza a cada uno de nosotros, hablar para existir, para tomar postura para mirarnos, hablar también para ser escuchados para exigir no menos de lo que nos merecemos. No esperemos como decía Freire bajo la marquesina a que pase la lluvia (pues si no me afecta no me meto), corramos y mojémonos de aquello que le duele al mundo, porque nosotros somos el mundo, nosotros hacemos el mundo nosotros vivimos para el mundo.

No existen los debieran ser, tenemos lo que somos y es únicamente con eso con lo que nos enfrentamos al mundo, solos o en familia. Necesitamos el empuje social, necesitamos ser una verdadera comunidad, que no etiquete, que no segregue, que no humille o mutile por no parecernos al modelo estereotipado “gay”, necesitamos movernos y mover conciencias, mover al otro, descolocarnos para ocupar el lugar del otro, no para desplazarlo, sí para comprenderlo. Colocarme, colocarte, colocarnos en el lugar que mejor convenga a todos, sin que nadie quede fuera.

Que se case quien se quiera casar, que se divorcie quien se quiera divorciar, que baratos nos escucharíamos si nos oponemos a uniones donde no se nos involucra, es como querer divorciarme de alguien con el que nunca me casé. Pero pese a las diferencias no debemos olvidar las grandes lecciones que nos dejaron por ahí escritas, una de ellas le da título a este escrito, por los siglos de los siglos amen, así sin tilde, ámense libres, ámense felices, ámense de día o de noche, ámense afuera o adentro, ámense a escondidas o en público. Y es que el amor no cabe en un closet.

Nos despedimos dejando algunas respuestas a sus preguntas:

Duda, nunca he tenido problemas para tener sexo y con mi actual novia, no he tenido las grandes erecciones que normalmente tengo y muy seguido por la mañana. Me di cuenta que siento más ternura por ella y me cuesta un poco verla como algo más sexual, ¿qué crees que me pase? Ella tiene 29, tiene dos hijos. Yo 35

Querido lector quisiera dividir tu pregunta en tres:

Primero: todas las personas que tienen pene (no todos son hombres) generalmente por la mañana experimentamos erecciones (como brazo de albañil, según la edad), esto debido a que como sabes el pene está lleno de cavidades al despertar nos oxigenamos y esto provoca que nuestro cuerpo bombee mucha sangre y esto provoca que se ponga firmes el amigo. ¿Por qué no intentas tener relaciones por las mañanas?

Dos: Ver a la pareja como “algo sexual” es objetivarla, dejar de concebirla como un ser independiente de ti y autónomo, te invito a mirarla como lo que es: una persona, una persona que tiene cualidades y detalles que quizá no nos convenzan del todo (nadie tiene porque cumplir expectativas de nadie).

Tres: qué maravilla que puedas sentir ternura (ese amor puro y gratuito por el otro), también por tu pareja (quizá estés enamorándote), es importante además que trabajes el erotismo y el placer que puedes obtener con tu pareja, acude a terapia, seguro la solución contribuirá positivamente en tu relación.

Hola Fer, lindo día soy una mujer de 40 años divorciada viví 18 años con mi pareja y antes tuve 2 novios la pregunta es ¿por qué nunca he sentido nada al tener relaciones? y bueno del dichoso orgasmo ni hablar

Estimada lectora, esto que nos platicas es muy común, la mayoría de mujeres esta negada al placer por mandatos sociales que les prohíben sentir placer y disfrutar de su sexualidad, en tu pregunta dices que no sentiste nada en 18 años, ¿nada? Lo veo casi imposible, quizás, lo que sentías no te resultaba placentero y por ese mandato estúpido de “calladita te ves más bonita” no dijiste nada, vamos poco a poco, el autoconocimiento es fundamental para adentrarnos a las puertas del placer. Mi recomendación es acudir al terapeuta sexual y te garantizo que más temprano que tarde podrás disfrutar plenamente y sin prejuicios tu sexualidad.

Nos leemos el próximo viernes en #sexualízate.