Cuando éramos menores de edad, alrededor de los 7 u 8 años teníamos muchos sueños por realizar, la verdad no sabíamos a ciencia cierta si los cumpliríamos todos, solo los teníamos, pero siempre queda uno, un sueño escondido entre tantos recuerdos que vamos acumulando durante días, ya depende de nosotros si le damos vida o lo desechamos.
Hay personas que a esa corta edad ya tienen definido su sueño a realizar y dan todo su esfuerzo por cumplirlo. Por ejemplo Amelia Eldred, una niña de 7 años quien a esa edad decidió ser bailarina, Los pasatiempos de Amelia incluyen la natación, el atletismo, correr y andar en bicicleta, y ha prometido que un día bailará en el escenario.
Un día jugando su pierna izquierda dejó de funcionar. Amelia enfermó en las vacaciones de verano, su pierna “se quebró” y comenzó a hincharse. Sus padres, le aplicaron compresas frías, pero la hinchazón se mantuvo, los médicos pensaban que se había reventado un vaso sanguíneo, pero después de una semana la hinchazón se mantuvo. Le diagnosticaron un raro cáncer llamado osteosarcoma en el fémur izquierdo. Amelia pensó que sus sueños de bailarina habían terminado.
Fue sometida a semanas de quimioterapia y a una cirugía en el hospital Royal Orthopaedic Hospital en Reino Unido para amputarle la extremidad afectada y extirpar el tumor, utilizaron un raro procedimiento llamado “de rotación” donde la parte inferior de la pierna se vuelve a unir, lo que significa que su tobillo funcionará como una rodilla y su pie se unirá a una prótesis.
“Después de su cirugía, está sanando muy bien y sorprende a los médicos con la rapidez con que está moviendo la pierna y el pie adaptados”.
“La gente pregunta cómo nos las arreglamos, pero tomamos como nuestro el liderazgo de Amelia, ella ha sido muy positiva acerca de todo esto. Ella ha sido tan valiente después de todo, justo antes de su cirugía, saludó a su pierna y le dijo ‘adiós, adiós tumor, ¡te veo perdedor!'”
“Ella habla de cómo su nueva pierna le permitirá viajar por el mundo algún día y tal vez incluso, entrar en los Juegos Paralímpicos” Comenta Michelle Eldred, la madre de Amelia.
Después de la cirugía, una de las enfermeras escucho a Amelia decirle a otro niño: “¡No hay nada de malo en ser diferente!”.
“Hemos tratado de mantener todo lo más normal posible, por lo que el papá todavía va a trabajar, mamá trabaja en el hospital cuando está aquí y Amelia va a la escuela cuando puede”. comentó la enfermera.