Solidaridad con los dolientes

Bulevar portuario, kilómetro 13 y medio.Colinas de Santa Fe, allá en Veracruz… acaban de de dar con el predio “considerado el cementerio ilegal más grande de América Latina” y aún no se conoce el número extao de osamentas, podría ser superado en semanas. Le caminaron 10 minutos desde la primera zona de excavación y moles, el nuevo terreno alberga más de 500 restos.

Mi querida Rosalía Castro Torres, madre del Solecito, empezo elnpapeleonpara entrar a ese lugar.“En el lapso de un par de días a varias de nosotras nos hicieron llegar un mapa con la ubicación del lugar. Yo hice una primera visita al lugar, no había las condiciones, ni teníamos los conocimientos para entrar y buscar (…) Hay la señalización de fosas por las cruces que se nos indica”, dijo Rosalía. Y de hecho el Padre Solalinde ya lo había declarado mucho tiempo antes. Y fíjense lo que declaran estas madres dolientes: “Un grupo de madres fuimos a Iguala a aprender de los padres que buscaban allá y con el equipo mexicano de Medicina Forense (…) Colinas fue el lugar donde aprendimos porque, de inicio, nos dijeron, ‘rasquen la tierra y donde sea van a encontrar cuerpos’”. Y se sigue: “Dos años después de “picar” en la tierra, se han exhumado 295 cráneos y miles de fragmentos de huesos”. “Es importante que se puedan encontrar cráneos porque representa una persona. Se puede vivir sin brazo pero no sin cráneo; la policía científica nos apoya y recupera estos restos para iniciar su proceso de identificación”. De ese titipuchal de huesos sólo 16 cuerpos han sido identificados en Colinas de Santa Fe. De esta cifra 10 han sido entregados y otros seis están en la espera.Lo canijo es que la mentada carretera es uno de los tramos más transitados por los chofere: la vents de gasolina robada, la prostitución y drogas sintéticas para mantener a los traileros despiertos. Están las llamadas “cachimbas” donde  los transportistas se hacen de diferentes mañas para esconder el “perico” (droga). En algunos casos lo guardan en llaveros, lapiceros, placas o hasta en hebillas. Es decir es la carretera de la muerte donde incluso los autobuses y camiones se accidentan fácilmente. Y como conecta con muchas otras carreteras y caminos secundarios es fácil darle cuello alguien, arrojarlo y huir sin que nadie pueda seguir el rastro.