Nosotras somos su voz, porque a ellas les quitaron ese derecho.

 

 

 

LA COLUMNA ROTA/ FRIDAGUERRERA VILLALVAZO

 

 

En abril de 2016. Después de empezar a documentar en febrero del mismo año, los feminicidios que a diario padecemos en México, sentía que no era suficiente con solo contar las vidas arrancadas de decenas de mujeres y niñas, había que hacer más para que la sociedad entendiera que ninguna estamos exenta. Entonces contacte a Blanca Delia, la madre de Dianita, una pequeña de 11 años que fue asesinada el 21 de abril de 2016, en Monclova. Coahuila. Ella fue nuestra primera dolorosa historia escrita por FridaGuerrera.

Desde entonces no he dejado de redactar lamentablemente una historia semana tras semana. Uniendo voces, familias que no pidieron estar en este desagradable lugar. En noviembre de 2016, emprendí el proyecto de libro #NIUNAMÁS. Fue justo cuando comencé a articular a familias en su mayoría madres de todo el país en un chat de WhatsApp.

Con la intención de saberlas bien y que se supieran no solas, que había otras muchas personas pasando por el mismo dolor que ellas y ellos. Poco a poco se fueron uniendo, y lamentablemente lo siguen haciendo, a cada una de ellas les hemos brindado lo que sabemos hacer, nuestro grito de justicia, la necesidad de que, quienes lean las historias de vida de las mujeres que nos han arrebatado, las sientan suyas, las abracen y lloren con estás familias.

Que a diario reclaman, buscan respuestas, son investigadoras, haciéndose expertas en las carpetas de sus hijas, hermanas, madres. Algunas se han ido, porque tenemos claro que no se iban a quedar para siempre, porque sabemos que solo acompañamos su camino hasta que ellas lo deciden, sin embargo, alguna otra se fue haciendo responsable a quien escribe de la falta de “medios” para visualizar más sus casos. Ojalá tuviera yo ese poder.

 

Desde que iniciamos con este grupo voces de la ausencia, nos hemos mantenido a distancia de cualquier partido político, por salud del grupo, ya que no buscamos ni puestos públicos, ni ningún otro interés más que ayudar a que los casos sean dignificados, a que se les deje de criminalizar a las víctimas, acusándolas de que ellas se lo buscaron. A buscar, y exigir. Justicia. Sin embargo, el pasado dos de agosto de 2018, Jacobo Mora Herrera hermano de la Maestra Patricia Mora Herrera, asesinada el 10 de noviembre de 2017, en Puebla.

Acompañado de algunas madres de quienes omitimos sus nombres para no poner en riesgo sus investigaciones acudieron a una reunión con Alejandro Encinas, actual senador de la república y próximo Subsecretario de Gobernación, para hacerle saber la necesidad que hay de que el feminicidio, sea parte de la agenda del próximo gobierno, encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

 

Desde este espacio compartimos porque lo creemos necesario el texto íntegro de lo que fue entregado. Y el cual refleja la postura de las más de 100 familias que integran este grupo.

 

Al pueblo de México Al congreso A l@s funcionari@s del próximo Gobierno. Cuando a una mujer se le odia, para despropósitos de festejo del calendario o comprensiones denigrantes que se construyan de ella, es siempre la “hermosa”, “delicada”, “sentimental”, “femenina”, “subordinada”, “divina”, “frágil”, “débil”, “gozosa”, “reservada”, “dulce”, “apropiada”. Adjetivos que pretenden, extenuadamente, cosificar y tergiversar la onerosa condición económica, social y política de las mujeres. Sobre todo, cuando el inexistente Estado de derecho maquilla el crimen de lesa humanidad para cada uno de los miles de sistemáticos, crónicos e históricos feminicidios en nuestro país. Para nosotr@s, las familias, víctimas colaterales y revictimizad@s de forma constante y perpetuada por funcionari@s e instituciones, objeto continuado del lucro y de la palabrería demagógica para algunas organizaciones civiles y polític@s sin escrúpulos.

Sometidamente, encarnamos la doble condición que resulta de la violencia estructural y de intolerable supervivencia, de hostil a diario en la lucha frente al “¡No Al Carpetazo!” –“carpetazo”, segundo feminicidio ¡simbólico del sistema de procuración de justicia!, de la hora que suplanta a la otra en la exigencia sin descanso de la “¡Justicia y Justicia!” que visibilice la grandeza de nuestras mujeres y se aplique a distintos niveles de lo que fueron en vida, del segundo que se vuelve interminable ante la pérdida terrible de nuestras mujeres a las que, cruel y bestialmente, se les arrebata el derecho a la vida por las posibilidades de perpetrar el crimen: el delito de feminicidio o muerte violenta de cada mujer adulta, niña, adolescente, beba o mujer de la tercera edad. Amorosa y conscientemente, en nosotr@s echan raíces cada una de ellas, y sus visiones del mundo se extienden en células y moléculas nuestras. La memoria auditiva nos devuelve sus voces, los recuerdos visuales y espaciales, en imágenes ¡vivas! Ellas están presentes.

Sin embargo, sobreviene el dolor de la ausencia, sensación de caer en hondo vacío hondo, de sabernos de sentirnos sin acompañamiento sin asesoría psicológica ni legal especializada. Desamparo institucional ¡abismal! ¡Digna rabia de gritos y lamentaciones y señalamientos nuestros que fincan las corresponsabilidades! La cómplice sordez y silencios de injustificable incapacidad del Estado que, ante la irrefutable opinión internacional, no logra tender diálogos ni escuchar los puentes en cada reclamo o peticiones nuestras, de ellas.

 

Nuestras familias superviven al aplastante cúmulo de emociones: la vulnerabilidad en sus derechos humanos y constitucionales, veneno de la deshumanización para cada integrante que se extingue en salud física y emocional. (Penosamente, mencionar que cada ¡“feminicida”! o “imputado” –o como Uds. consideren eufemísticamente correcto llamarlos por cuestiones “legales”: argumentos imposibles de esgrimir públicamente– se ve liberado, literalmente, en ¡derechos! que ellos violentaron para ellas y para nosotr@s, víctimas directas y colaterales del feminicidio.

Aquellas garantes que aseguran su integridad humana sirven sólo como la panacea misógina de su protección –y que a nosotr@s nos aniquila, nos estruja–: la aplicación de los Derechos Humanos que, a todas luces, evidencian la ausencia del correcto manejo de los “Protocolos de investigación ministerial, policial y pericial con perspectiva de género para el delito de feminicidio”. Sí: “humanistas” de la corrupción, los del Congreso mexicano, siempre ajenos – por decisión propia– a la vida nacional ¡emergente! Padrinos o madrinas de la impunidad para l@s que consuman el feminicidio.

Nuestro gobierno federal, estatales y municipales, respectivamente, ni nos representan y nos fallan, perpetúan la indolencia y la resistencia al cambio. O “¡¿bajo qué mecanismos logran olvidar que nosotr@s somos familias víctimas?!”, “¡De qué se nos imputa?”, “¡¿Hasta cuándo seguirá operando la banalidad, la indolencia burocrática hacia nosotr@s?!” Nuestras mujeres fueron asesinadas, nuestras mujeres son asesinadas, y con ellas, para ellas, ¿la esperanza funcional? ¿El anhelo de paz y justicia en nuestro país? Nos repetimos “ellas, hoy, no pueden decirnos qué pasó, en cambio, estamos nosotr@s: nuestra fuerza, sus voces. Nos habita el clamor de su digna fuerza. Convencidamente, somos las voces de su ausencia”. Inflexible es nuestra gobernancia –¡disfuncional!, pero a la que combatimos–; nuestros gobernantes –rígid@s, ideológicamente fálic@s, machistas, patriarcales…–, bajo el peso del costal de feminicidios a costa de nuestras mujeres. Un mensaje ambiguo o claro a ojos vistas: “Nada pasa, nada te pasa si en México tú matas a las mujeres”.

Luego, cala en la conciencia colectiva un mensaje de monstruosa realidad: ¡¿Dónde están nuestras desaparecidas?! ¡¿En qué extrajudicial o desaparición forzada se encuentran?! “El no saber dónde puedan estar y no saber nada ellas para nuestras familias es morir día con día por tantísimas incógnitas que enfrentamos como podemos. ¡¿Por qué a las autoridades les da igual una más, cómo pueden con el “pos ¡qué más da!?!”

 

Por consiguiente, las familias víctimas colaterales de cada feminicidio, las familias que integran las “Voces de la Ausencia” hacemos el siguiente pronunciamiento:

• El feminicidio es de emergencia nacional y ninguna agenda pública la contempla. • Como emergencia nacional es obligatorio activar la “Alerta de Genero” en todo el territorio nacional, donde se asegure que ministerios públicos, policías, jueces, peritos, funcionari@s de distintas dependencias sean capacitad@s para investigar, con perspectiva de género, cada feminicidio, asesinato violento o desaparición de mujeres, como dicta la Sentencia “Mariana Lima”.

• Las primeras 24 horas de la ausencia y desaparición de una mujer son cruciales, tiempo en el que se puede evitar su asesinato.

 

Por ello, exigimos: 1. Se garantice el personal con la capacidad profesional que actúe de manera ética y rápida para cada caso.

2. Se asegure el bienestar de cada familia.

3. Se active, de manera inmediata, una alerta por cada desaparición. (Sus tiempos para nosotr@s son vitales en lo más mínimo).

4. Se mantengan en óptimas condiciones “cámaras de seguridad”: su existencia no pueden simular funcionalidad.

• Las familias somos las víctimas no l@s delincuentes.

• Los Derechos Humanos deben de ser garantizados y ejercidos al 100% para las familias.

• Deben ser ejercidos y válidos los protocolos correspondientes en cada uno de los feminicidios o crímenes violentos por condición de género, resguardando así cada evidencia en el lugar y el espacio donde es hallado el cuerpo de la víctima. (Denunciamos la pérdida de pruebas y la contaminación de las mismas).

Nuestras mujeres fueron silenciadas, nosotros no. Hoy por hoy, somos su voz, su grito de ausencia. Nos hallamos ante un Estado fallido, donde las leyes están deshabilitadas y dan paso al exterminio de nuestras mujeres. Nada puede detenernos, llegaremos hasta las instancias internacionales de ser necesario.

Atenta y encarecidamente. FAMILIAS VÍCTIMAS DE FEMINICIDIO Y DESAPARICIÓN DE MUJERES EN MÉXICO. “VOCES DE LA AUSENCIA” EN CONTRA DEL FEMINICIDIO Y DE LA VIOLENCIA POR CONDICIÓN DE GÉNERO.Hasta aquí el texto.

 

Estás familias saben que no son las únicas, solo son una pequeña parte de las miles de familias que buscan justicia por los feminicidios y desapariciones de nuestras mujeres, y también tienen claro, que mientras existan “personajes” que separan está necesidad de justicia para todas, difícilmente se logrará alcanzar ese importante paso, para ayudar a terminar con tanto dolor y muerte.

agosto 2018

 

 

 

Quieres contar una historia de feminicidio, desaparición, o intento de feminicidio búscame, ayúdame a visualizarlas. @FridaGuerrera fridaguerrera@gmail.com