El terremoto de el 85 no solo abrió la tierra en la Ciudad de México, también hizo que la juventud de esa época se pusiera las pilas y creara sus propios sistemas.

Un muchacho de Bélgica, Danny Yerna llegó unos meses antes de que el terremoto azotara la Ciudad, traído por otra adolescente, Brisa Vázquez, cuyos padres son los cantantes Carmela Y Rafael, (Carmela fue la última intérprete de Agustín Lara). Los papás de Brisa tenían un restaurante llamado el Apache 14, atrás de ese restaurante se encontraba el Tutti Frutti, bar underground de Dany y Brisa.

Si sabías de ese antro es por que alguien te contó, no había letreros y tenías que tocar la puerta para entrar, incluso en algunas propagandas no ponían la dirección si no la leyenda “búscanos”. Adentro en el techo había un ojo que todo lo veía del cual salía de la pupila una luz de estrobo.

La música en el Tutti hubiera hecho persignar a nuestras abuelas aparte de que era casi imposible de conseguir en Mexico (pre Tratado de Libre Comercio): Bauhaus, Front 242, Dead Can Dance, etc.

En el tutti te podías tatuar cuando en esa época no había ni lugares donde tatuarse. Y podías ver grupos de rock cuando era imposible ver bandas en vivo en la ciudad de México, en esa época  la delegación te daba permisos para hacer conciertos de rock para luego quitártelo el día de concierto. Más de una vez tuvimos que huir de los polis que reforzaban las órdenes de la delegación.

Era raro ver personas tatuadas y los que estaban rayados seguro fueron por “el Pirańa” quien es ahora un reconocido tatuador.

El pirańa tatuaba en el Tutti con una máquina hecha en casa y usaba corcholatas de cerveza donde ponía la tinta, rodeado de mirones que veían un acto casi clandestino.

El tutti fue un lugar donde muchas de las bandas más importantes en Mexico empezaron a tocar:

Caifanes

Café Tacuba 

La Maldita Vecindad

Santa Sabina

Atoxxxico

Masacre 68

Década 2; una de las primeras bandas de música electrónica (una banda sin instrumentos tradicionales era difícil de entender en esa época).

Bon y los Enemigos de el Silencio, que por cierto traían una caja de ritmo como baterista.

El Tutti le abrió las puertas a la banda punk que provenían de zonas marginadas, aquí entraba de todo y todos le entrábamos.

Todos independientemente de nuestra clase social y que no éramos aceptados o que buscábamos algo más caíamos en el Tutti.

Cosas que ahora son parte de la cotidianidad de esta gran ciudad, en esa época eran revolucionarias o cuando menos no bien vistas:

Maquillaje independiente si eras hombre o mujer (de hecho a mi me encantaba ponerle lipstick a los chavos), Mohawks o cabezas rapadas, si te vestías de negro la gente te preguntaba por qué?.

Esa energía luego se desbordó en lugares como Rockotitlán, Rock Stock, el Lucc, etc. y también en artes plástica, fotografía, performance.

Fue una época que abrió brecha y creó movimientos y plataformas que han influenciado como hacemos muchas cosas. Y que se convirtió en parte fundamental de la cultura no solo de esa época si no de la actual en la Ciudad de Mexico.

Todo esto que está en la historia colectiva de muchos de nosotros pronto recibirá el reconocimiento que se merece en un documental que la productora Laura Ponte está haciendo. Y para celebrar y capturar en vídeo a los que todavía estamos se hicieron 2 eventos uno en el Imperial y el otro en el foro Bizarro ubicados en la Roma. Donde Los dj’s extraordinaire fueron Danny Yerna, Edgar Castrejon y Ernesto “Fuzz on” Martinez 

 En estos eventos no pasó el tiempo y gente que no se había reunido en quien sabe cuanto recordó lo afortunados que fuimos de estar ahí y de crear nuestra propia historia.


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