Aplauso de pie a la comunidad de San Bartolo Coyotepec, pero no únicamente por ser la cuna de las artesanías de barro negro, si no por darnos el ejemplo con la maravillosa iniciativa de prohibir el uso y la venta de unicel y desechables.

La iniciativa nació hace ocho años impulsada por el Comité de Salud en la localidad.  La comunidad se percató de la contaminación y sus efectos dañinos en los recursos y la salud de los habitantes, al encontrarse entre el Río Atoyac, el cual está cargado de desechos, y el basurero de Oaxaca de Juárez, en Zaachila y decidieron tomar cartas en el asunto.

Esta drástica medida no surgió de un día para otro, las acciones arrancaron en 2011 con la limpia de arroyos, campos, Río Atoyac, márgenes de caminos, y en las escuelas los niños jugaron un papel fundamental como vigilantes y promotores del cuidado al medio ambiente.

Los habitantes de la comunidad decidieron retirar poco a poco los productos a base de unicel, cuya venta además fue prohibida, y sustituirlos por los más de cinco mil platos, vasos, cubiertos y jarras que el ayuntamiento puso a disposición de la población. A la par se constituyó un reglamento interno donde se establecieron multas de hasta 10 salarios mínimos, equivalentes a 500 pesos, para los que se sorprendiera quemando basura o tirándola en lugares no aptos.

Algunas de las ciudades en el mundo que han prohibido el uso de unicel y desechables son Washington DC, San Francisco, Minneapolis, Portland, Seattle y Nueva York en Estados Unidos, Hamburgo en Alemania, París en Francia, Toronto en Canadá y ahora se une a esta lista San Bartolo Coyotepec Oaxaca en México.