Querian la herencia

Para quienes dudan de la existencia de violencia sistemática hacia las mujeres en este país…Chiales chiales, aquí les tengo una joyita. Y l domingo 22 de abril, una mujer maltratada anunció que pediría el divorcio. Nunca de imaginó la Señora María Hernández Bolainas, quien no sabe leer ni escribir…que su esposo e hijos llegaría a amarrarla y lastimarla para exigirle que por lo pronto “los heredara en vida cediéndoles el predio donde viven”.

Antes sus gritos desesperados, los vecinos de Cunduacán acudieron a su auxilio. Afortunadamente alguno tuvo el buen tino de grabar la agresión. Y ahí amarrada como puerco, se hizo viral. Cuando la Seño María se lanzó a levantar la denuncia por semejante agresión, las autoridades coludidas con los agresores la hicieron firmar todo tipo de papeleo (acuérdense que no sabe leer ni escribir), por lo que ahora María carga con una orden de restricción.O sea NO DEBE ACERCARSE A SUS AGRESORES, ya que está considerada como sumamente “peligrosa”. Por supuesto la señora María teme por su vida.Esos malandros lograron su objetivo, tuvo que abandonar su casa en el poblado Gregorio Méndez, municipio de Cunduacán. Y aunque se fue a quedar con su hermana, asegura que el exmarido tiene una escopeta y le lanza amenazas a ella y a quien  la ayude. No importan las pruebas videograbadas y el montonal de testigos presenciales de cómo fue “torturada a manos de los hijos y su marido, quienes la amordazaron, amarraron de las manos y colgaron de una viga. Y a pesar de gritos de súplica para que la liberaran, no les conmovió el sufrimiento”.No importa que ELLA sea originalmente la víctima, las autoridades voltearon la tortilla y ahora ella pide auxilio de los las organizaciones defensoras de derechos humanos.”El padre Feliciano García Ovando, y los hijos Jorge, Juana y José García Hernández, cuenta con tres abogados para ir en contra de la mamá, mientras que ella ahora tiene vivir escondiéndose.Aqui la historia de María, mujer indígena de escasos recursos que vive de la venta de pozol, pero ahora por el dolor en sus brazos, a causa de la tortura de que fue objeto, ni eso puede realizar.